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VOLTAIRE - DICCIONARIO FILOSÓFICO 

Índice (A) (B-C) (D-F) (G-N) (O-Z)



Voltaire es un precursor. Es el portaantorcha
del siglo XVIII, que precede y anuncia la Revolución.
Es la estrella de ese gran mañana. Los sacerdotes
tienen razón para llamarle Lucifer.


         VÍCTOR HUGO

 

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DANTE

Dante - Diccionario Filosófico de VoltaireLos italianos le llaman «divino», pero es una divinidad oculta. Poco se extienden sus oráculos; tuvo muchos comentadores, y éste es quizá uno de los motivos de no comprenderle bien. Su reputación durará siempre, porque leemos poco. Sabemos de memoria varios pensamientos suyos, y esto nos basta para ahorrarnos el trabajo de examinar su obra.

Dícese que el divino Dante fue un hombre bastante desgraciado. No creáis que fuera divino en su época ni profeta en su patria. Fue prior, pero no prior de frailes, sino prior de Florencia, esto es, uno de sus senadores.

Nació en 1260, según dicen sus compatriotas. Bayle, que escribía en Rotterdam calamo currente para su editor, cuatro siglos después de la época del Dante, dice que nació en 1265; pero yo no estimo ni más ni menos a Bayle por haberse equivocado de cinco años, pues lo criticable es equivocarse en materias literarias o filosóficas.

Las artes empezaban entonces a florecer en la patria del Dante. Florencia, como la antigua Atenas, estaba llena de genio, de grandeza, de inconstancia y de partidos. Los «blancos» gozaban de gran influencia, tomando esta denominación de la signora Blanca. El partido contrario era el de los «negros», que se titulaba así para contraponerse a los «blancos». Como si estos dos partidos no fueran suficientes todavía, Florencia se subdividía en otros dos: el de los güelfos y el de los gibelinos. La mayoría de los «blancos» eran gibelinos, o lo que es lo mismo, partidarios de los emperadores, y casi todos los «negros» eran güelfos, o lo que es lo mismo, partidarios de los papas.

Todos esos partidos amaban la libertad, y sin embargo, hicieron cuanto pudieron por destruirla. El papa Bonifacio VIII trató de aprovecharse de esas divisiones para abatir el poder de los emperadores en Italia. Se puso de parte de Carlos de Valois, hermano del rey de Francia Felipe el Hermoso y su vicario en Toscana. El vicario se presentó en Florencia bien armado, expulsó de allí a los «blancos» y a los gibelinos y consiguió que le detestaran los «negros» y los güelfos. Dante, que era «blanco» y gibelino, fue expulsado de los primeros, y luego arrasaron su casa. Puede juzgarse, por lo que hicieron con él, cómo odiaría el resto de su vida a la casa de Francia y a los papas. Y sin embargo se supone que hizo un viaje a París y que por entretenerse se hizo teólogo y disputó vigorosamente en las escuelas. Refiere además que Enrique VII nada hizo por él, a pesar de ser gibelino; que se presentó a Federico de Aragón, rey de Sicilia, y que regresó de allí tan pobre como fue. Se vio obligado a valerse del marqués de Malaespina y del soberano de Verona, pero ni uno ni otro le reintegraron de sus pérdidas, y murió pobre en Rávena, a la edad de cincuenta y seis años. En diferentes sitios compuso su obra del infierno, del purgatorio y del paraíso, que se ha considerado como un hermoso poema épico.

Cuando se dirige al infierno, encuentra en la entrada un león y una loba. De repente se le presenta Virgilio para darle ánimos; le dice que nació lombardo, que es lo mismo que si Homero dijera que había nacido turco porque Grecia es hoy de Turquía. Virgilio se ofrece a presentar a Dante en el infierno y en el purgatorio, y a acompañarle hasta la puerta de San Pedro; pero le advierte que no podrá entrar con él.

Entretanto, Caronte los pasa a los dos en su barca. Virgilio le refiere que, poco después de su llegada al infierno, vio allí un ser poderoso que fue a buscar las almas de Abel, Noé, Abraham, Moisés y David. Avanzando en el camino, descubren en el infierno tres moradas muy agradables: en la primera están Homero, Horacio, Ovidio y Lucano; en la segunda, Electra, Héctor, Eneas, Lucrecio, Bruto y el turco Saladino; en la tercera, Sócrates, Plutón, Hipócrates y el árabe Averroes.

Al fin llegan al verdadero infierno, donde Plutón juzga a los condenados. Conoce allí el viajero algunos cardenales, algunos papas y no pocos florentinos. ¿Esa parte del poema está escrita en estilo cómico o en estilo heroico? ¿Qué estilo domina en el poema? El estilo caprichoso. Pero contiene versos tan hermosos y tan sentidos, que no han envejecido después de pasar cuatrocientos años, y no envejecerán nunca.

Por otra parte, un poema que mete papas en el infierno debe despertar siempre la atención y conseguir que los comentaristas agoten la sagacidad de su talento para poder comprender, sin equivocarse, qué papas son los que Dante ha condenado, y no incurrir en equivocaciones en materia tan grave.

Se ha llegado a establecer una cátedra de lectura para explicar este autor clásico. Quizá me preguntaréis cómo es que la Inquisición no se opuso a la apertura de esa clase, y yo os contestaré que la Inquisición sabe lo que son las burlas en Italia, y comprende que las burlas en verso hacen poco daño.

 

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