LAMBERTO ADAM, escultor y ROBERT ADAM,
arquitecto (biografía)
ADAM
– ADAM (LAMBERTO SEGISBERTO):
Biografías.
Escultor francés. Nació en Nancy durante el años 1700; murió en el de 1759. A
la edad de 18 años se trasladó a Metz, y desde Metz pasó a París.
Después de cuatro años de estudios, habiendo obtenido el premio de
honor de la Academia, se trasladó como pensionado del rey a Roma y
allí permaneció diez años. El cardenal Polignac le encargó la
restauración de dos estatuas de mármol encontradas en el palacio de
Mario y conocidas con la denominación de la familia de Lycomedes.
Cuando se trató de levantar en Roma un gran monumento llamado la fuente
de Tréveris, Lamberto Adam fue uno de los diez y seis escultores
designados para presentar anteproyectos. El dibujo presentado por Adam
fue aceptado. El año 1737 ingresó como individuo de la Academia; poco
después fue nombrado profesor de la misma. Entre sus obras, que son
varias y de gran mérito, figura el grupo de Neptuno y Anfitrite que
adorna el estanque de Neptuno en Versalles, grupo que, aunque no
enteramente suyo, está terminado por él.
– ADAM (ROBERT):
Biografías. Arquitecto escocés. Nació en
Edimburgo en el año 1728; murió en el de 1792. Su padre, arquitecto
también, le impuso los primeros conocimientos de su profesión. Realizó
un viaje por Europa y después de una larga permanencia en Italia,
regresó a Londres donde obtuvo del rey el nombramiento de arquitecto
suyo. Adam hizo los proyectos y los planos de muchos edificios y tardó
muy poco en alcanzar celebridad. Puede asegurarse que Roberto Adam, cuya
elevada y clara inteligencia había adquirido gran cultura, produjo una
verdadera revolución en todo los concerniente a ornamentación y decorado
de los edificios. Publicó varias obras de arquitectura, siendo la más
notable de ellas la titulada Descripción de las ruinas del palacio
del emperador Diocleciano en Spalato, en Dalmacia. En el año 1764,
cuando contaba 36 años, fue elegido representante del condado de Kimross
en el Parlamento; pero esta distinción que abría a su vida nuevos
horizontes y a su ambición de joven más ancho espacio no le movió en
modo alguno a dejar su profesión de arquitecto, a la cual continuó
consagrado hasta su fallecimiento. En la Abadía de Westminster se ha
erigido un monumento a su memoria.
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