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Índice


 

 

La ABSTINENCIA en las religiones (teología)

ABSTINENCIA

Teología. Casi todas las religiones han prescrito la abstinencia, ya como medida higiénica, ya como medio de mortificar los sentidos y domar las pasiones. La ley de Moisés prohibía a los judíos comer carne de animales impuros y no permitía a los sacerdotes el uso del vino mientras estaban dedicados al servicio del templo.

La Iglesia católica distingue entre el ayuno y la abstinencia; en aquél se limita la cantidad de nuestra alimentación; en ésta la limitación sólo afecta a la naturaleza del alimento.

La definición dada excluye tres errores posibles respecto a la naturaleza eclesiástica de la abstinencia.

En primer lugar, la Iglesia no prohíbe ciertas clases de alimento porque sean impuras, ya por sí propias o porque se tomen en días dados. Por el contrario, sostiene con San Pablo (I Tim. IV, 4) «que toda criatura de Dios es buena» y ha condenado repetidas veces (Canon. Apost. 53. Concil. Ancyr., can. 14) el error gnóstico y maniqueo que consideraba malos a la carne y al vino.

En segundo lugar, la abstinencia que se reclama es razonable, y no se exige por tanto de aquéllos cuya salud perjudicaría ni de aquellos a quienes incapacitaría para cumplir sus deberes ordinarios.

En tercer lugar, la abstinencia católica es un medio, no un fin. La abstinencia, como dice Santo Tomás, pertenece al reino de Dios sólo en cuanto «procede de la fe y del amor a Dios»: (II, 2, 146, 1. Véase también la oración de la Iglesia en la Misa del tercer domingo de Cuaresma).

Pero ¿cómo es que la abstinencia de carne promueve la salud del alma? Porque la abstinencia nos habilita para dominar nuestra carne y seguir el ejemplo de San Pablo que «castigaba su cuerpo para subyugarlo» (I. Cor. IX, 27).

La tradición perpetua de la Iglesia está fuera de todo posibilidad de error en este asunto, y desde los tiempos más remotos los cristianos en ciertas estaciones se abstienen de carne y vino, y hasta reducían su alimentación a solo pan  y agua (Conc. Laod. can. 50). Además, absteniéndonos de carne renunciamos al alimento realmente más agradable y más nutritivo y por tanto purgamos con un castigo temporal el pecado, aún cuando éste haya obtenido perdón.



 

 

Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano (vol. 1, pág. 182 - editado: 21-11-2007)                                                  ABSTINENCIA (teología)

 

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