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DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO HISPANO-AMERICANO (1887-1910)

Índice


 

 

BUDISMO, exposición de los principios de la religión y filosofía budista

BUDISMO

Religión. M. Religión nacida en el seno del brahmanismo y fundada por Sakiamuni o Buda. Cuando éste murió celebráronse algunos concilios por sus discípulos con objeto de ordenar, coleccionar y extender sus doctrinas y establecer su Iglesia.

De uno de estos concilios sin duda alguna es hijo el Tripitaka (tres canastillos) que se compone de tres libros: el Sutra, el Vinaya y el Abhidharma; esto es, los puntos doctrinales comunes a todos los budistas; la disciplina y la metafísica y filosofía.

La base de la doctrina búdica puede decirse que está contenida en las cuatro sublimes verdades siguientes, denominadas muy bien el dolor, la causa del dolor, la salud, y los medios de alcanzar la salud.

Es la primera que «el dolor es el compañero inseparable de la existencia.»

La segunda que «todos los modos de existencia son el resultado de las pasiones y de los deseos;» la tercera que «ninguno puede sustraerse de la existencia (es decir, del dolor), a no ser distinguiendo (¿extinguiendo?) el deseo, y, finalmente, la cuarta «que para atender al fin del deseo, para alcanzar el Nirvana, es necesario seguir el camino o método que sólo conduce a él.»

Este método se halla compuesto de cuatro partes: 1.ª Tener el corazón lleno de fe. 2.ª Libertarse de deseos impuros y de sentimientos bastardos. 3.ª Tener el alma virgen de malos deseos, de ignorancia, de duda, de herejía, de maldad, de envidia; y 4.ª Practicar la caridad; pero la caridad según la comprendía el Buda, ilimitada; no dar al necesitado lo superfluo, lo que no es capital para la vida, sino privarse de lo necesario, del pedazo de pan que ha de calmar el hambre, del vestido que ha de cubrir la desnudez de las carnes.

En esta cuarta verdad, la más importante de todas, se halla comprendido el germen de la moral de Budha y sus diez mandamientos: no matar, no robar, no cometer adulterio, no mentir, no embriagarse, abstenerse de los placeres de una gran mesa, y danzas y espectáculos, de perfumes y afeites, de lujosos muebles, y de recibir oro y plata. Los cinco primeros, comunes a todos los budistas, y los otros cinco especiales de los religiosos, cuya regla es de las más estrechas.

El carácter general de esta religión puede asegurarse es el mutismo, la mortificación como única senda, como el solo camino seguro para arribar al Nirvana, a la extinción, al reposo, al término de la peregrinación del alma por el mundo bajo diversas formas.

Buda niega la existencia de los dioses, abroga los sacrificios y rechaza todos los libros sagrados de los Brahmanes; para él sólo existen la absorción en la divinidad y la transmigración de las almas como prueba y como castigo.

Su metafísica está constituida por estas tres teorías: la transmigración (propia de la doctrina brahmánica), el encadenamiento de las cosas y el Nirvana.

Ya en otro lugar (V. BRAHMA y BRAHMÁN) hemos hablado de la transmigración; vamos a explicar ahora qué cosa es la teoría del encadenamiento de las cosas, tal como la comprenden los discípulos de Siddharta, ya que, aunque incidentalmente, hayamos tocado más arriba el punto del Nirvana.

Según los budistas, doce condiciones, una a una, se hallan eslabonadas para producir la vida. La muerte, que es la última, está producida por la vejez o la enfermedad, que no existirían sin el nacimiento, como éste no tendría lugar sin una existencia anterior (háblase aquí en el sentido de la doctrina brahmánica de peregrinación de las almas por el mundo bajo diferentes formas para alcanzar la pureza); la existencia tiene lugar por la unión, que es efecto del deseo de ser, cuya causa inmediata es la sensación que nos hace apreciar y conocer las cosas por medio del contacto (resultado de la vista, el oído, el olfato, el gusto, el tacto y el corazón). Encuéntrase el contacto unido al nombre y la forma, sin los cuales no habría nada distinto, y el nombre y la forma hállanse precedidas por el conocimiento o conciencia, que es el producto de los conceptos, que lo son a su vez de la ignorancia o desconocimiento de las cosas.

Tal es la teoría del encadenamiento de las cosas, que unos achacan a Buda y otros a éste en unión con sus discípulos. Éstos, y luego los religiosos budistas, vivían en una especie de conventos donde se entregaban a las prácticas más mortificantes y de los que salían todos los años a predicar sus doctrinas.

Dos veces por mes, a la nueva  a la plena luna, estaban obligados a confesar delante de una asamblea de Bhikshus sus acciones, y la comunidad tenía facultades para arrojar de su seno aquéllos que por sus faltas fuesen indignos de permanecer en él.

En cuanto a los budistas en general, aunque también les está prescrita la confesión, pueden verificarla de tres y hasta de cinco en cinco años; como que no aspirando a la categoría de Buda, sólo pueden desear alcanzar con sus virtudes mejor destino en la siguiente de sus transmigraciones.

El budismo, recibido con gran entusiasmo al principio y aun hoy profesado por muchos millones de individuos en el Asia oriental, muy señaladamente en Ceylán, Birmania, Tibet, Siám, Cambodja, Cochinchina, China, Mongolia, Mandchuria y Japón, como la religión cristiana, no echó hondas raíces en el país donde nació. Combatida por los Brahmanes y odiosa a la multitud por su carácter desconsolador, fuudióse primero con la religión de Brahma y perdióse después por completo allí donde las palabras de Buda fueron escuchadas.

La predicación del culto de Siva por Sankara Acharga fue el golpe mortal dado al budismo en aquellas comarcas; algunos creyentes se refugiaron en Nepal y allí siguieron sus prácticas, pero a su muerte allí murió también el budismo.

A fines del siglo VII de Jesucristo había desaparecido de la India; reinaba en cambio en la China, donde Buda fue convertido en Fo, en el Japón, entre los mogoles, entre los calmucos y entre buen número de tribus de la Siberia.

Sus libros fueron traducidos del sánscrito al palí, al chino, al mogol o a otra porción de lenguas, y su contenido fue objeto de multitud de comentarios.

Su Iglesia, regida por patriarcas, el último de los cuales murió en el 713 de nuestra era en China, fuélo después por príncipes de la doctrina hasta el siglo XIV, en que el jefe de la religión budista pasó de la China al Tibet y se hizo llamar lama (sacerdote) hasta dos siglos después que se nombró dalai lama.

Este nombre de lama es el que entre los mogoles fue dado a los sacerdotes, que en el Japón apellidan Bonzos, entre los birmanos Rahanen y en Siam Talapuans.
 

Buda (Gautama o Siddharta)





 

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Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano (vol. 3, págs. 995)                                                                  Principios del  BUDISMO (religión)

 

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