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ÍNDICES Y SUMARIOS DE LAS OBRAS CLÁSICAS DEL PENSAMIENTO - Catálogo



 

PROCLO (411-485)

ELEMENTOS DE TEOLOGÍA

Elementos de Teología - Proclo (Sucesor de Platón)- Índice

Traducción, prólogo y notas (en Apéndice):  Francisco de P. Samaranch

Editorial:  Aguilar Argentina S. A. de Ediciones. Buenos Aires, 1965. 263 páginas; 15 cm

Colección: Biblioteca de Iniciación Filosófica, 97

 

 

Prólogo
 

(A. De lo Uno y lo Múltiple.)

1. Todo lo múltiple participa de alguna manera de la multiplicidad.

2. Todo lo que participa de la unidad es a la vez uno y no-uno.

3. Todo lo que llega a ser uno, llega a serlo por su participación de la unidad.

4. Todo lo que es unificado es distinto del uno en sí.

5. Toda multiplicidad es posterior al Uno.

6. Toda multiplicidad se compone o bien de grupos unificados o bien de hénades –unidades-.

(B. De las Causas.)

7. Toda causa productiva es superior a lo que ella produce.

8. Todo lo que de cualquier manera participa del bien está subordinado al primer bien, que no es otra cosa que bien.

9. Todo lo que es autosuficiente, bien en su existencia, bien en su actividad, es superior a los que no es autosuficiente. Antes depende de otra existencia que es la causa de su perfección.

10. Todo lo que es autosuficiente es inferior al bien absoluto.

11. Todo lo que existe procede de una sola causa, la causa primera.

12. Todo lo que existe tiene el Bien como principio y primera causa.

13. Todo Bien tiende a unificar lo que participa de él, y toda unificación es un Bien; y el Bien es idéntico al Uno.

(C. De los grados de la realidad.)

14. Todo lo que existe es inmóvil o es movido; si es movido, o bien lo es por sí mismo o bien por otro, es decir, es movido intrínsecamente o extrínsecamente: de modo que todo es o inmóvil, o movido intrínsecamente, o movido extrínsecamente.

15. Todo lo que es capaz de volver sobre sí mismo es incorpóreo.

16. Todo lo que es capaz de verter sobre sí mismo tiene una existencia separable de todo cuerpo.

17. Todo lo que es originariamente semoviente es capaz de reversión sobre sí mismo.

18. Todo lo que por su existencia confiere un carácter a otros, posee él mismo primitivamente ese carácter que comunica a los receptores.

19. Todo lo que primitivamente es inherente a cualquier clase natural de seres se encuentra presente en todos los miembros de esta clase por igual, y en virtud de su definición común.

20. Más allá de todos los cuerpos está la esencia del alma; más allá de todas las almas está el principio intelectivo; y más allá de todas las sustancias intelectivas se encuentra el Uno.

21. Todo orden tiene su comienzo en una mónada y marcha hacia una multiplicidad coordinada con esta mónada; y la multiplicidad de cualquier orden puede ser llevada hacia atrás hasta una sola mónada.

22. Todo lo que existe primitiva y originariamente en cada orden es uno, y no dos ni más de dos; antes bien es todo único.

23. Todo lo que no es participado produce, a partir de sí mismo, lo participado; y todas las sustancias participadas están vinculadas por una tensión ascendente a las existencias no participadas.

24. Todo lo que participa es inferior al participado, y este último es inferior a lo no participado.

(D. De la progresión y la reversión.)

25. Todo lo que es completo y perfecto procede a engendrar aquellas cosas que es capaz de producir, imitando a su vez el único principio originario del universo.

26. Toda causa productiva produce el principio siguiente y todos los subsiguientes permaneciendo ella misma inmutable.

27. Toda causa productora es productiva de existencias secundarias a causa de su compleción y de su exceso de potencia.

28. Toda causa productora da a la existencia cosas semejantes así mismas, antes que cosas desemejantes.

29. Todo proceso o procesión se realiza mediante una semejanza de lo secundario respecto de lo primario.

30. Todo lo que es inmediatamente producido por cualquier principio permanece en la causa productora y procede de ella.

31. Todo lo que procede de cualquier principio revierte, respecto de su ser, sobre aquello de que procede.

32. Toda reversión se verifica mediante una semejanza de los términos que revierten con el objeto de la reversión.

33. Todo lo que procede de un principio cualquiera y revierte sobre él tiene una actividad cíclica.

34. Todo aquello que por naturaleza revierte, revierte sobre aquello de que se deriva la procesión de su propia sustancia.

35. Todo efecto permanece en su causa procede de ella, y revierte sobre ella.

36. En todo lo que se multiplica a sí mismo por vía de progresión, los términos que se producen primero son más perfectos que los que se producen luego, y éstos más que los que se siguen, y así a lo largo de toda la serie.

37. En todo lo que es generado por reversión los primeros términos son menos perfectos que los segundos, y éstos menos que los siguientes, y los últimos son los más perfectos.

38. Todo lo que procede de una pluralidad de causas pasa a través de tantos términos en su reversión como en su procesión, y toda reversión pasa por los mismos términos que la procesión correspondiente.

39. Todo lo que existe revierte: o bien solamente en el orden de su existencia, o bien el orden de su vida, o también por vía de conocimiento.

(E. De lo autohipostático o autoconstituido.)

40. Todo lo que procede de otra causa está subordinado a principios que poseen su sustancia de sí mismos y tienen una existencia autopipostática o autoconstituida.

41. Todo lo que tiene su existencia en otro es enteramente producido a partir de otro; en cambio, todo lo que existe en sí mismo es autohipostático o Autoconstituido.

42. Todo lo que es autohipostático es capaz de reversión sobre sí mismo.

43. todo lo que es capaz de reversión sobre sí mismo es autohipostático o autoconstituido.

44. Todo lo que en su actividad es capaz de reversión sobre sí mismo está también revertido sobre sí mismo en el orden de su existencia.

45. Todo lo que es autohipostático o autoconstituido carece de origen temporal.

46. Todo lo que es autohipostático es imperecedero.

47. Todo lo que es autohipostático carece de partes y es simple.

48. Todo lo que no es eterno o bien es compuesto o bien tiene su subsistencia en otro.

49. Todo lo que es autohipostático es eterno.

50. Todo lo que es medido por el tiempo, bien sea en su existencia, bien sea en su actividad, está en proceso de generación en aquel aspecto en que es medido por el tiempo.

51. todo lo que es autohipostático trasciende las cosas que son medidas por el tiempo en el orden de su existencia.

(F. Del tiempo y la eternidad.)

52. Todo lo que es eterno es un todo simultáneo.

53. Anterior a todas las cosas eternas existe la eternidad; y anterior a todas las cosas temporales existe el tiempo.

54. Toda eternidad es una medida de las cosas eternas, y todo tiempo de las cosas temporales; y estas dos son las únicas medidas de la vida y el movimiento de las cosas.

55. De las cosas que existen en el tiempo, unas tienen una duración perpetua, mientras que otras tienen una existencia limitada a una parte del tiempo.

(G. De los grados de causalidad.)

56. Todo lo que es producido por los seres secundarios es producido en una mayor medida a partir de aquellos principios anteriores y más determinativos, a partir de los cuales se derivaron los mismos secundarios.

57. Toda causa opera antes que su consecuente y da lugar a un número mayo de términos posteriores.

58. Todo lo que es producido por un mayor número de causas es más compuesto que lo que es producto de un número menor de causas.

59. Todo lo que es simple en su ser puede ser o bien superior a las cosas compuestas, o bien inferior a ellas.

60. Todo principio que es causa de un número mayor de efectos es superior al que tiene un poder limitado a un menor número de objetos y al que da lugar a partes de aquellas existencias que están constituidas por otras como todos.

61. Toda multiplicidad es mayor si o está dividida, menor si está dividida.

62. Toda multiplicidad que está más cerca del Uno tiene menor número de miembros que las que están más lejos y su poder o capacidad es mayor.

63. Todo término no-participado da lugar a dos órdenes de términos participados: el uno en los participantes contingentes, el otro en las cosas que participan siempre y lo hacen en virtud de su naturaleza.

64. Toda mónada originaria da lugar a dos series: una que consta de sustancias completas en sí mismas, y una que consiste en irradiaciones que tienen su sustancialidad en algo distinto de sí mismas.

65. Todo lo que subsiste, sea de la forma que sea, tiene su ser o bien en una causa, como una potencia originaria, o como un predicado sustancial, o bien por participación, a la manera de una imagen.

(H. De los todos y las partes.)

66. Todo ser existente está relacionado con cualquier otro: bien como un todo, bien como una parte, bien por identidad, bien por diferencia.

67. Toda totalidad es o bien una totalidad-antes-de-las-partes, o una totalidad-a-partir-de-las-partes, o una totalidad-en-la-parte.

68. Toda totalidad-en-la-parte es una parte de una totalidad-a-partir-de-las-partes..

69. Toda totalidad-a-partir-de-las-partes participa de la totalidad-antes-de-las-partes.

70. Todos aquellos caracteres más universales que están inherentes en los principios originales se irradian sobre sus participantes antes que los caracteres específicos, y abandonan más lentamente a un ser que ha participado de ellos.

71. Todos aquellos caracteres que en las causas originarias tienen una categoría más elevada y más universal se convierten, en los seres resultantes, por medio de las irradiaciones que proceden de ellos, en una especie de substrato para el influjo de los principios más específicos; y mientra las irradiaciones de los principios superiores sirven así como de base, los caracteres que proceden de los principios secundarios se apoyan en ellas: hay así un orden de precedencia en la participación, y las sucesivas radiaciones caen hacia abajo sobre el mismo recipiente, influyendo primero en él las causas más universales, y completando a éstas las más específicas, confiriendo sus propios dones a los participantes.

72. Todos aquellos caracteres que en el participante tienen la posición relativa de una base proceden de causas más completas y más universales.
73. Cualquier Todo es al mismo tiempo una cosa existente y participa del Ser; peor no todo ser existente es un todo.

74. Toda forma específica es un todo, pues está constituida por múltiples individuos, cada uno de los cuales completa la Forma; pero no cualquier todo es una Forma específica.

(I. De la relación entre las causas y sus efectos; de la potencia.)

75. Toda causa propiamente tal trasciende sus resultados.

76. Todo lo que procede de una causa inmóvil tiene una sustancia invariable; todo lo que procede de una causa móvil tiene una naturaleza variable.

77. Todo lo que existe potencialmente es llevado hacia la actualidad por la acción de algo que es actualmente lo que el otro es potencialmente: lo que es parcialmente potencial es actualizado por lo que es actual en el mismo aspecto parcial, y lo que es enteramente potencial por lo que es enteramente actual.

78. Hay una potencia perfecta y una potencia imperfecta.

79. Todo lo que es engendrado proviene de una potencia doble.

80. La naturaleza propia de todos los cuerpos es el ser actualizados, y la de todos los seres incorpóreos el ser agentes, por ser los primeros en sí mismos inactivos y los últimos impasibles; pero, por medio de su asociación con el cuerpo, lo incorpóreo es también actualizado; así como, por medio de su participación o unión con los seres incorpóreos, los cuerpos pueden también actuar.

81. Todo lo que es participado sin pérdida de su separación o independencia está presente en el participante por medio de una potencia inseparable que él introduce.

82. Todo ser incorpóreo, si es capaz de revertir sobre sí mismo, cuando es participado por otras cosas es participado sin pérdida de su independencia o separación.

83. todo lo que es capaz de autoconocimiento es capaz de toda forma de autorreversión.

84. todo lo que existe perpetuamente es infinito en potencia.

85. Todo lo que perpetuamente deviene tienen una potencia de devenir infinita.

86. Todo verdadero Ser es infinito, no en número ni en tamaño, sino solamente en potencia.

(J. Del Ser, el límite y la infinitud.)

87. todo lo que es eterno tiene Ser; pero no todo lo que tiene Ser es eterno.

88. Hay un verdadero Ser anterior a la Eternidad y en la Eternidad, y hay también un verdadero Ser que participa de la Eternidad.

89. Todo verdadero Ser está compuesto de límite y de infinito.

90. Anteriores a todo lo que se compone de límite y de infinitud, existe sustancialmente e independientemente el primer Límite y la primera Infinitud.

91. Hay potencias finitas y potencias infinitas; pero todas las potencias finitas proceden de una potencia infinita; y esta última de la primera Infinitud.

92. Toda la multiplicad de las potencias infinitas depende de un solo principio, la primera Infinitud, que no es potencia en el sentido de que es participada o existe en cosas que son en potencia, sino que s Potencia-en-sí-misma, no la potencia de un individuo sino la causa de todo lo que es.

93. Toda la infinitud de las cosas que tienen Ser no es infinita ni para los órdenes superiores ni para sí misma.

94. Toda perpetuidad es una especie de infinitud, pero no toda infinitud es una perpetuidad.

95. La potencia más unificada es siempre más infinita que una que esté pasando a la multiplicidad.

96. Si la potencia de cualquier cuerpo finito es infinita es incorpórea.

(K. Teoremas suplementarios sobre la causalidad, etc.)

97. La causa originaria de cada serie comunica su propiedad distintiva a la serie entera; y lo que la causa es primitivamente la serie lo es por reducción o minoración.

98. Toda causa que está separada de su efecto existe a un mismo tiempo en todas partes y en ninguna.

99. Todo término no-participado procede, en cuanto no-participado, de una causa no distinta de sí mismo, sino que el mismo es el primer principio y la causa de todos los términos participados, así pues, el primer principio de cada serie carece siempre de origen.

100. Toda serie de totalidades es referible a un primer principio no-participado y a una causa; y todos los términos no-participados dependen del único Primer Principio de todas las cosas.

101. Todas las cosas que participan de la inteligencia están precedidas por la Inteligencia no-participada, las que participan de la vida, por la Vida no –participada, y las que participan del ser, por el Ser no-participado; y de estos tres principios no-participados el Ser es anterior a la Vida y la Vida anterior a la Inteligencia.

102. Todo lo que en algún sentido existe está compuesto de límite e infinito a causa del Ser primario; todo lo que vive posee auto-movimiento a causa de la Vida Primaria; todo lo que es capaz de conocer participa del conocimiento a causa de la Inteligencia primaria.

103. Todas las cosas están en todas las cosas; pero en cada una de ellas según su propia naturaleza: pues en el Ser hay vida e inteligencia; en la Vida hay ser e inteligencia; en la Inteligencia hay ser y vida; pero cada una de ellas existe en un nivel intelectualmente, en otro vitalmente y en el tercero existencialmente.

104. Todo lo que es primitivamente eterno tiene existencia eterna y actividad eterna.

105. Todo lo que es inmortal es perpetuo; pero no todo lo que es perpetuo es inmortal.

106. Entre lo que es enteramente eterno –es decir, en el orden de su existencia y en el de su actividad- y lo que tiene su existencia en el tiempo, hay un principio eterno en un aspecto pero medido por el tiempo en otro.

107. Todo lo que es eterno en un aspecto y temporal en otro es a la vez un ser y un devenir o hacerse.

108. Todo miembro particular de un orden cualquiera puede participar de la mónada de la categoría inmediatamente superior de una de dos maneras: o bien a través del universal de su propio orden, o bien a través del miembro particular de la serie más elevada que está co-ordinada con él en el aspecto de su relación análoga con esta serie como un todo.

109. Toda inteligencia particular participa de la primera Hénade, que está por encima de la inteligencia, pero está en co-ordinación con ella tanto a través de la Inteligencia universal como a través de la Hénade particular; toda alma particular participa de la Inteligencia tanto a través del Alma universal como a través de su inteligencia particular; y toda naturaleza corpórea particular participa del Alma universal a través de la Naturaleza universal y a través de un alma particular.

110. Los primeros miembros de cualquier serie transversal, que están estrechamente unidos con su mónada, pueden participar, en virtud de su posición análoga, de aquellos miembros de la serie inmediatamente superior que están inmediatamente encima de ellos; pero los miembros menos perfectos del orden inferior, que distan muchos grados de su propio principio originado, son incapaces de obtener participación.

111. La serie intelectiva incluye las inteligencias divinas que han recibido una participación en los dioses, y también las inteligencias puras; la serie psíquica comprende las almas intelectivas, vinculadas cada una a su propia inteligencia, y también las almas puras; la naturaleza corpórea comprende las naturalezas sobre las que gobiernan las almas, y también las naturalezas puras que carecen de la compañía de un alma.

112. Los primeros miembros de cualquier orden tienen la forma de los que los proceden.

(L. De las Hénades divinas o dioses.)

113. El número total de los dioses tiene el carácter de la unidad.

114. Todo dios es una hénide o unidad completa en sí misma, y toda hénide completa en sí y por sí es un dios.

115. Todo dios está por encima del Ser, por encima de la Vida y por encima de la Inteligencia.

116. Todo dios es participable, excepto el Uno.

117. Todo dios es una medida de las cosas existentes.

118. Todo atributo de los dioses pre-existe en ellos en una forma acorde con su carácter distintivo de dioses, y puesto que este carácter es unitario y está por encima del Ser, los dioses poseen todos sus atributos de una forma unitaria y supra-existencial.

119. La sustancia de todo dios es una bondad supraexistencial; no posee la bondad ni como un estad ni como una parte de su esencia –pues tanto los estados como las esencias tienen una categoría secundaria y remota respecto de los dioses-, sino que todo dios es bueno supra-existencialmente.

120. Todo dios comprende en su sustancia el ejercicio de la providencia sobre el universo; y la providencia primaria reside en los dioses.

121. Todo lo que es divino tiene una sustancia que es bondad, una potencia que posee el carácter de la unidad, y un modo de conocimiento que es secreto e incomprensible para todos los seres secundarios por igual.

122. Todo lo que es divino ejerce la providencia con las existencias secundarias y trasciende los seres sobre quienes ejerce esta providencia: su providencia no supone ninguna minoración de su pura y unitaria trascendencia, ni su separada unidad anula su providencia.

123. Todo lo que es divino es por sí mismo inefable e incognoscible por cualquier ser secundario a causa de su unidad supra-existencial, pero puede ser aprendido y conocido a partir de los existentes que participan de él: por eso solamente el Primer Principio es completamente incognoscible, por no ser participado.

124. Todo dios tiene un conocimiento indiviso de las cosas divididas y un conocimiento intemporal de las cosas temporales; conoce lo contingente sin contingencia, lo mudable inmutablemente y, en general, conoce todas las cosas en un modo más elevado que el que corresponde a su posición.

125. Desde esta posición en que se revela primeramente a sí mismo, todo dios avanza a través de sus secundarios todos, multiplicando y particularizando continuamente sus dones, si bien preservando el carácter distintivo de su propia naturaleza.

126. Un dios es más universal cuanto más cerca está del Uno, y más específico en proporción a su alejamiento de él.

127. Todo lo que es divino es primordial y supremamente simple, y por esta razón totalmente autosuficiente.

128. Todo dios, cuando es participado por seres de un orden relativamente cercano a él, es participado directamente; cuando es participado por los que están mas lejos, es participado indirectamente a través de un número variado de principios intermedios.

129. Todos los cuerpos divinos son tales a causa de la mediación de un alma divinizada, todas las almas divinas por medio de una inteligencia divina, y todas las inteligencias divinas por participación de una hénide divina: la hénide es divinidad inmediata, la inteligencia es divina en grado máximo, el alma es divina; el cuerpo deisimilar.

130. En cualquier orden divino los términos más elevados trascienden más completamente los que están inmediatamente subordinados a ellos de lo que trascienden estos últimos a los términos subsiguientes; y el segundo orden de términos está más inmediatamente unido con sus inmediatos superiores que sus consecuentes con ellos.

131. Todo dios comienza su actividad característica en sí mismo.

132. Todos los órdenes de dioses están vinculados entre sí por términos medios.

133. Todo dios es una hénide benéfica o una bondad unificadora, y posee este carácter sustantivo en cuanto dios, pero el Dios primario es el Bien absoluto y la unidad absoluta, mientras que cada uno de los que son posteriores a él es una bondad particular y una hénide particular.

134. Toda inteligencia divina ejerce la intelección en cuanto inteligencia, pero la providencia la ejerce en cuanto dios.

135. Toda hénide divina es participada sin mediación por algún existente real uno, y todo lo que está divinizado está vinculado por una tensión ascendente a una hénide divina: así, los géneros de existentes participantes son idénticos en número a las hénades participadas.

136. De dos dioses cualesquiera el más universal, el que está más cerca del primer principio, es participado por un género de existentes más universal, y el más particular y más alejado por un género de existentes más particular: y lo que es un existente a otro, esto es también la hénide a la hénide divina.

137. Toda hénide es co-operante con el Uno en la producción del existente real que participa de ella.

138. De todos los principios que participan del carácter divino y están por ello divinizados, el primero y el más alto es el Ser.

139. La serie de los principios que participan de las hénades divinas se extiende desde el Ser a la naturaleza corporal, porque el Ser es el primer participante y el cuerpo –puesto que hay cuerpos divinos- el último.

140. Todas las capacidades de los dioses, naciendo de arriba y procediendo a través de los intermediarios apropiados, descienden hasta los últimos existentes y hasta las regiones terrestres.

141. Hay una providencia divina que trasciende sus objetos y una que está co-ordinada con ellos.

142. Los dioses están presentes por igual en todas las cosas; no todas las cosas, sin embargo, están por igual presentes a los dioses, sino que cada orden tiene una participación en su presencia proporcionada a su capacidad y a su posición; ya que unas cosas los reciben como unidades y otras como multitudes, unas perpetuamente y otras temporalmente; unas incorpóreamente y otras mediante el cuerpo.

143. Todos los principios inferiores retroceden ante la presencia de los dioses; y con tal que el participante sea idóneo para su recepción, todo lo que es ajeno abre paso a la luz divina y todas las cosas son continuamente iluminadas por los dioses.

144. La procesión de todas las cosas existentes y de todos los órdenes cósmicos de existentes se extiende tan lejos como los órdenes de los dioses.

145. El carácter distintivo de cualquier orden divino recorre todos los existentes derivados y se otorga a sí mismo a todas las especies inferiores.

146. En toda procesión divina el fin es asimilado al comienzo, manteniendo con su reversión a este punto un círculo sin comienzo y sin fin.

147. En toda serie divina el término más elevado es asimilado al último término de la serie que está encima.

148. Todo orden divino tiene una unidad interna de triple origen: procede de su término más elevado, de su término medio y de su último término.

149. Toda la pluralidad de las hénades divinas es finito en su número.

150. Todo término procesito en los órdenes divinos es incapaz de recibir todas las potencias de su productor como en general los principios secundarios son incapaces de recibir todas las potencias de sus principios primarios; los principios primarios poseen ciertos poderes o capacidades que trascienden a sus inferiores y que son incomprehensibles para los grados subsiguientes de divinidad.

151. Todo lo que en los dioses es paternal corresponde a la operación primaria y se encuentra en la posición del Bien, a la cabeza de las diversas categorías divinas.

152. Todo lo que en los dioses es generativo procede en virtud de la infinitud de la potencia divina, multiplicándose as í mismo y penetrando todas las cosas, y manifestando de manera especial el carácter de perpetuidad indefectible en los órdenes procesitos de los principios secundarios.

153. Todo lo que en los dioses es perfecto es la causa de la perfección divina.

154. Todo lo que hay en los dioses de protector conserva cada principio en su propio puesto, de manera que por su carácter unitario trasciende las existencia derivativas y se apoya en las primarias.

155. Todo lo que es zoogónico o dador de vida en las especies divinas es una causa generativa o generadora; pero no todo el orden genético o generador es zoogónico; porque el orden generador es el más universal y el que está más próximo al Primer Principio.

156. Todo lo que es causa de la pureza está comprendido en el orden protector, pero no todo lo que es protector es en sentido inverso idéntico a lo purificador.

157. Mientras que es función de todas las causas paternales el conferir el ser a todas las cosas y dar origen a la existencia sustantiva de todo lo que es, es función propia de todas las causas demiúrgicas o formales atender a la donación de la forma a las cosas compuestas, a la asignación de sus posiciones y a su distinción numérica como individuos: lo demiúrgico está, pues, en la misma categoría de lo paternal, pero en órdenes más específicos de dioses.

158. Todas las causas elevadoras entre los dioses difieren de las causas purificadores y de las especies reversivas.

159. Todo orden de dioses procede de dos principios iniciales: el Límite y la Infinitud; pero algunos manifiestan predominantemente la causalidad del Límite, y otras la causalidad de la Infinitud.

160. Toda inteligencia divina es perfecta y tiene el carácter de la unidad; es la Inteligencia primaria y produce las demás a partir de su propio ser.

161. Todo verdadero Ser que está vinculado a los dioses es un Inteligible divino y no es participado.

162. Todas aquellas hénades que iluminan el verdadero Ser son secretas e inteligibles: secretas en cuanto relacionadas o emparentadas con el Uno, inteligibles en cuanto participadas por el Ser.

163. Todas aquellas hénades que son participadas por la Inteligencia no-participada son intelectuales.

164. Todas aquellas hénades que son participadas por el Alma no-particpada son supra-mundanas o hipercósmicas.

165. Todas aquellas hénades que son participadas por algún cuerpo sensible son intra-mundanas.

(M. De las Inteligencias.)

166. Hay inteligencia no-participada e inteligencia participada; y la última es participada, o ibien por almas supra-mundanas o bien por almas intra-mundanas.

167. Toda inteligencia tiene un conocimiento intuitivo de sí misma: pero la Inteligencia primaria se conoce tan solo a sí misma y la inteligencia y su objeto son aquí numéricamente uno; mientras que cada inteligencia subsiguiente se conoce simultáneamente a sí misma y su anterior, de forma que su objeto es en parte ella misma y en parte su fuente.

168. Toda inteligencia en el acto de la intelección conoce lo que conoce: la inteligencia cognitiva no se diferencia de lo que es consciente del acto cognitivo.

169. Toda inteligencia tiene su existencia, su potencia y su actividad en la eternidad.

170. Toda inteligencia tiene intelección simultánea de todas las cosas: pero, mientras la Inteligencia no-participada conoce todas las cosas incondicionadamente, cada inteligencia subsiguiente conoce todas las cosas en un aspecto especial.

171. Toda inteligencia es una existencia indivisible.

172. Toda inteligencia es directamente constitutiva de las cosas eternas y respecto de su existencia invariable.

173. Toda inteligencia es intelectualmente idéntica a sus antecedentes y a sus consecuentes: a los últimos en cuanto es su causa, a los primeros por participación. Pero, puesto que ella misma es una inteligencia y que su esencia es intelectual, lo define todo, tanto lo que es como causa como lo que es en cuanto participante, de acuerdo con su propio carácter sustantivo.

174. Toda inteligencia produce sus consecuentes mediante el acto de la intelección: su actividad creadora es pensar, y su pensamiento es creación.

175. Toda inteligencia es primariamente participada por principios que son intelectuales tanto en su existencia como en su actividad.

176. Todas las formas intelectuales están las unas en las otras y existe cada una de ellas individualmente.

177. Toda inteligencia es una suma completa de Formas pero algunas contienen Formas más universales y otras Formas más específicas; y mientras las inteligencias más altas poseen de una manera más universal todo lo que sus consecuentes poseen más específicamente, las más bajas poseen más específicamente también lo que sus antecedentes poseen más universalmente.

178. Toda Forma intelectual es constitutiva de cosas perpetuas.

179. La serie intelectual en su totalidad es finita.

180. toda inteligencia es un todo, aunque no compuesto de partes: mientras que la Inteligencia no-participada es un todo absoluto, por tener todas sus partes incluidas en su totalidad, cada una de las inteligencias específicas contiene el todo como un todo-en-la-parte, y de esta manera es todas las cosas específicamente.

181. Toda inteligencia participada es o bien divina, por estar atada a los dioses, o bien puramente intelectual.

182. Toda inteligencia divina participada es participada por almas divinas.

183. Toda inteligencia que es participada pero que es puramente intelectual es participada por almas que no son divinas ni están, con todo, sujetas a la alternancia entre inteligencia y no-inteligencia.

(N. De las almas.)

184. Toda alma es o bien divina, o bien está sujeta al cambio de inteligencia a no-inteligencia, o bien es intermedia entre estos dos órdenes, poseyendo una intelección perpetua aunque sea inferior a las almas divinas.

185. Todas las almas divinas son dioses en el nivel psíquico; todas las que participan de la inteligencia intelectual son subalternas de los dioses; todas las que admiten el cambio son en ciertos momentos subalternas de los dioses.

186. Toda alma es una sustancia incorpórea e independiente del cuerpo.

187. Toda alma es indestructible e imperecedera.

188. Toda alma es a un mismo tiempo un principio de vida y una cosa viva.

189. Toda alma posee la vida por sí misma o es autovivificada.

190. Toda alma es intermedia entre los principios indivisibles y aquellos que son divididos, en asociación con los cuerpos.

191. Toda alma participada tiene una existencia eterna pero una actividad temporal.

192. Toda alma participada es del orden de las cosas que son perpetuamente y es también la primera de las cosas que están en proceso.

193. Toda lama tiene su origen inmediato en una inteligencia.

194. Toda alma posee todas las formas que la inteligencia posee primitivamente.

195. Toda alma es todas las cosas: las cosas sensibles de forma paradigmática, las cosas inteligibles de forma imaginativa.

196. Toda alma participada emplea un primer cuerpo que es eterno y posee una constitución sin origen temporal y libre de corrupción.

197. Toda alma es una sustancia vital y cognoscitiva, un principio de vida sustancial y cognoscitivo, y un principio de conocimiento por ser una sustancia y un principio de vida; y todos estos caracteres coexisten en ella, el sustancial, el vital y el cognoscitivo, todos en todos y cada uno separadamente.

198. Todo lo que participa del tiempo, pero tiene perpetuidad de movimiento, es medido por períodos.

199. Toda alma intra-mundana tiene en su propia vida períodos y restauraciones cíclicas.

200. Todo período psíquico es medido por el tiempo; pero, mientras que los períodos de las demás almas son medidos por algún tiempo particular, el de la primer alma medida por el tiempo tiene como medida la totalidad del tiempo.

201. Todas las almas divinas tienen una triple actividad en su triple capacidad en cuanto almas, en cuanto recipientes de una inteligencia divina y en cuanto derivadas de dioses: en cuanto dioses ejercen la providencia para con el universo; en virtud de su vida intelectual conocen todas las cosas; y en virtud del automovimiento propio de su ser confieren movimiento a los cuerpos.

202. Todas las almas que son subalternas o acompañantes de los dioses y están perpetuamente en su compañía son inferiores al grado divino, pero están levantadas por encima de las almas particulares.

203. En toda la pluralidad psíquica las almas divinas, que son mayores que las demás en poder, son limitas en número; las que están perpetuamente en su compañía tienen en el orden, tomado como un todo, una posición intermedia tanto por lo que respecta al poder como a la multitud; mientas que las almas particulares son inferiores en poder a las otras, pero han avanzado hasta alcanzar un número mayor.

204. Toda alma divina tiene hegemonía sobre muchas almas que están perpetuamente en la compañía divina y sobre más todavía que son admitidas a veces a esta situación.

205. Toda alma particular es al alma divina, bajo la que está catalogada en el aspecto de su ser, lo que su vehículo es al vehículo de esta alma divina.

206. Toda alma particular puede descender al devenir y ascender del devenir al ser indefinidamente.

207. El vehículo de toda alma particular ha sido creado por una causa inmóvil.

208. El vehículo de toda alma particular es inmaterial, irreductible a partes en el aspecto de su existencia e impasible.

209. El vehículo de toda alma particular desciende mediante la adición de hábitos o vestiduras crecientemente materiales; y asciende, en compañía del alma mediante un desnudarse de todo lo que es material y una recuperación de su propia forma, en analogía con el alma que lo usa: pues el alma desciende mediante la adquisición de principios de vida irracionales; y asciende despojándose de todas aquellas facultades que tienden al devenir temporal y de las que había sido revestida en su descenso, y volviéndose pura y desnuda de todas esas facultades que sirven para el uso del devenir.

210. Todo vehículo psíquico congénito conserva perpetuamente la misma figura y tamaño, pero aparece mayor o menor y en diversas figuras por la adición o la pérdida de otros cuerpos.

211. Toda alma particular, cuando desciende al devenir, desciende en su totalidad: no hay una parte de ella que permanezca arriba y una parte que descienda.
 

Apéndice

 

 

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