TORRE DE BABEL EDICIONES
Portal de Filosofía,  Psicología y Humanidades

Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano

Selección de artículos de una de las más importantes y clásicas Enciclopedias en lengua española

 

Diccionario filosófico
de Voltaire. Edición íntegra

 

Diccionario de Filosofía

Breve definición de los términos y conceptos filosóficos más importantes

 

Historia de la Filosofía

Explicación de la filosofía de los principales pensadores, resúmenes, ejercicios...

 

Historia de la Filosofía

 Edición digital de la Historia de la Filosofía de Jaime Balmes

 

Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres

 Edición digital íntegra de la obra de Diógenes Laercio

Compendio de las vidas de los filósofos antiguos

Fénelon (François de Salignac de La Mothe-Fénelon)
 

Biografías y semblanzas

Vidas y referencias biográficas de los filósofos y pensadores

 

Índices y sumarios

 Índices y sumarios de las obras clásicas del pensamiento

 

En la red y en español

Directorio y breve descripción de revistas de filosofía en español editadas en la red

 

Razón vital

Foro telemático dedicado a José Ortega y Gasset

 

Curso de Psicología

Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)

 

Vocabulario de psicología

Explicación de los principales conceptos, tesis y escuelas en el área de la Psicología

 

La psicología contemporánea

Manual del filósofo y psicólogo español J. Vicente Viqueira

 

 Mitología griega e historia de los grandes hombres de Grecia

Sencilla exposición de la mitología griega, historia de los héroes, semidioses y hombres célebres griegos. Por Fernán Caballero.

 


HISTORIA DE LA FILOSOFÍA                                             

ZEFERINO GONZÁLEZ (1831-1894)                                                        

Tomo I - Tomo II - Tomo III - Tomo IV                                                       

 

 

Historia de la Filosofía - Tomo III - Crisis escolástico-moderna

§ 39 - ORIGEN Y CARACTERES DE LA FILOSOFÍA MODERNA

Durante el primer tercio del siglo XIV escribía y obraba bajo la influencia del libre pensamiento Guillermo de Occam. El movimiento insurreccional en política, en religión y en filosofía que con su palabra, con su pluma y con su ejemplo había provocado y sostenido este libre pensador, perseveró después de su muerte en la escuela nominalista, heredera legítima del pensamiento libre y de las tendencias heterodoxas de su fundador.

 

    La acción lenta, pero eficaz y perseverante, de esta escuela, encarnación del nominalismo occámico, que en la práctica y para la mayor parte de sus partidarios se tradujo en alardes escépticos, en menosprecio de las cosas y personas eclesiásticas y en resistencias más o menos veladas contra la autoridad pontificia, preparó el advenimiento del reinado racionalista y de la secularización completa que caracteriza a la Europa de hoy, y que hace de ella la antítesis más absoluta de la antigua Europa cristiana.

Juntóse a la influencia perniciosa del pensamiento racionalista incubado por la escuela escéptico-nominalista, la influencia no menos perniciosa y funesta del Renacimiento, a causa de sus exageraciones y exclusivismos, a causa de sus sarcasmos contra la escolástica y sus representantes, a causa del entusiasmo excesivo y exagerado hacia los libros y sistemas de la antigüedad, a causa de la preferencia y supremacía exclusivistas que sus adeptos concedieron al elemento pagano sobre el elemento cristiano. Efectos inmediatos y directos de estas dos corrientes amalgamadas y unidas fueron: en el orden religioso, el protestantismo; en el orden político, el absolutismo absorbente y avasallador de la libertad eclesiástica y de las libertades populares, y en el orden filosófico, el racionalismo, tímido, incompleto y como vergonzante al principio, franco y completo después. Porque es cosa sabida que el racionalismo que hoy se presenta negando paladinamente la existencia y hasta la posibilidad de lo sobrenatural, durante el Renacimiento y en los primeros pasos del cartesianismo, sólo hablaba de cosas verdaderas en Filosofía y falsas en Teología, como decían los renacientes italianos, o de separación entre la ciencia y la fe divina, y de no admitir como verdadero sino lo que es evidente para el libre pensamiento, según decía Descartes.

Andando el tiempo, y por una serie de evoluciones tan lógicas como funestas y amenazadoras para el porvenir de la Europa y del mundo, la manifestación religiosa de aquellas dos corrientes se ha transformado en indiferentismo y deísmo; el absolutismo absorbente, en cesarismo tiránico que nivela y aplasta todo lo que ofrece alguna resistencia al Dios-Estado; el racionalismo, en ateísmo y positivismo materialista.

Por lo demás, todas estas manifestaciones del error y del mal, lo mismo las contemporáneas que las que nacieron inmediatamente de aquellas dos corrientes, deben apellidarse y son meras derivaciones y aplicaciones del racionalismo, porque todas son derivaciones y aplicaciones más o menos inmediatas y directas del racionalismo considerado en su sentido más amplio y doctrinal. En el fondo del protestantismo, y en el fondo del absolutismo absorbente, y en el fondo del separatismo filosófico-teológico del siglo XVI, lo mismo que en el fondo del deísmo y del Dios-Estado, y del positivismo materialista de nuestra época, palpita la idea racionalista, palpita la concepción del racionalismo que diviniza y proclama autónoma a la razón humana, como si no existiera sobre ella y antes que ella una razón divina; que da por supuesto, sin cuidarse de probarlo, que Dios no puede revelar al hombre alguna verdad superior a las que éste puede alcanzar con sus propias fuerzas; que convierte a la razón del hombre en principio y norma, en medida absoluta de la verdad.

El racionalismo, pues, tomado en su sentido más amplio y en sus derivaciones lógicas, condensa y sintetiza el movimiento filosófico de los últimos siglos; es la nota más característica de la Filosofía moderna, como manifestación especial del espíritu humano en el orden filosófico y con relación a la Filosofía escolástica y patrística, o sea a la Filosofía cristiana en general. ¿Quiere decir esto que el movimiento separatista y anti-cristiano era indispensable para la restauración y progreso de la Filosofía? De ninguna manera; y los nombres de Campanella, de Pascal, de Malebranche, de Rosmini, de Gioberti, y hasta relativamente los de Descartes y Reid, no menos que el nombre inmortal de Leibnitz, que escribió sobre la conformidad entre la fe y la razón, demuestran que se puede ser gran filósofo, hacer progresar la Filosofía y abrir nuevos caminos y ensanchar los horizontes de esta gran ciencia, marchando de acuerdo y hasta recibiendo lecciones y dirección de la palabra divina.

¿Quiere decir esto que la Filosofía debió permanecer estacionaria, sin salir de los moldes de la ciencia patrística y de la Filosofía escolástica? Tampoco. Que los siglos no pasan en vano sobre los hombres y los pueblos, y el movimiento continuo de la historia entraña en su seno y arroja sin cesar al mundo nuevas ideas y nuevos problemas para la Filosofía, como entraña y arroja nuevos problemas para las ciencias físicas y naturales, para las ciencias sociales y políticas. Sin salir de la esfera cristiana, y sobre la anchurosa base filosófica, representada por los trabajos de San Agustín y Santo Tomás, pudiera haberse levantado muy bien lo que hay de sólido y verdadero en las construcciones y desenvolvimientos filosóficos de la era moderna. Compatibles son con esa base anchurosa y con esa atmósfera cristiana, el empirismo baconiano dentro de ciertos límites, y algunas de las direcciones e ideas cartesianas, y el psicologismo analítico de la escuela escocesa, y hasta el criticismo kantiano, todo ello contenido dentro de convenientes límites y de reservas racionales.

Para cualquiera que haya reflexionado sobre el racionalismo como carácter fundamental y sintético de la Filosofía moderna, es a todas luces evidente que las manifestaciones principales de este racionalismo pueden reducirse a tres, que son: el positivismo empírico, el criticismo y el panteísmo.

Bacón representa la dirección empírico-positivista, Jordano Bruno representa la dirección panteísta, Campanella inicia el movimiento crítico, y Descartes contiene y representa el germen de todos estos movimientos en lo que tienen de separatistas con respecto a la revelación y la fe, o sea desde el punto de vista propiamente racionalista, que es como la levadura general de todos ellos.

Ojeada retrospectiva sobre el Renacimiento                                                                       Bacón de Verulam

 

 

  © TORRE DE BABEL EDICIONES - Edición: Javier Echegoyen  - Aviso legal y política de privacidad