SURAS DE
"EL CORÁN"
La palabra Kour ann se deriva de karaa, leer, y significa lectura, o lo
que debe ser leído. Bajo este nombre los musulmanes designan no solo
todo el libro, sino cada capítulo o sección del Corán. Los judíos llaman
también todas las Santas Escrituras y cada una de sus partes con el
nombre de karak o Mikrah, palabra cuya raíz y significación es una
misma.
Se da algunas veces al Corán el título de Forkan, de
Faraka, dividir,
como los judíos emplean Perek, que tiene la misma raíz, para indicar una
Sección o parte de la Biblia. A veces es nombrado también por antonomasia
al-Molsehaf, el tomo; al-Khitab, el libro por
excelencia, al-Dhikr, la admonición. Algunos pretenden que la
palabra Forkan significa distinción, como para expresar que el Corán
distingue lo verdadero de lo falso, lo lícito de lo que no lo es (1).
Los escritores mahometanos alaban mucho el estilo del Corán. Hay gusto,
en efecto, en los pasajes en que imita las maneras y frases poéticas, empleando
alternativamente uno por otro los tiempos del pretérito perfecto y del
futuro; y pasando de la tercera persona a la primera o a la segunda,
además de la primera a la tercera, como los profetas hebreos. Es
conciso, adornado de figuras a la oriental, embellecido muchas veces
por floridas y sentenciosas expresiones. Se eleva hasta lo sublime, y es
magnífico describiendo la majestad y los atributos de Dios.
Creen los mahometanos y aseguran los árabes, que el idioma del Corán, y
por consecuencia, el dialecto usado en la Meca en tiempo de Mahoma, es
todo lo que hay más puro y perfecto. Este dialecto se diferencia no
obstante hasta tal punto del moderno, que la lengua del Corán se enseña
en el día en los colegios de la Meca, como el latín en Roma.
Aunque el libro está en prosa, las sentencias acaban generalmente por
una rima; a veces es interrumpido el sentido por ella, y a veces también
se encuentran repeticiones que no son necesarias. Pero los árabes, que
tienen tanto gusto en estas consonancias, hacen uso de ellas en sus más
acabadas composiciones, que además embellecen con frecuentes pasajes del
Corán y con alusiones a su contenido.
La admiración que este libro les inspirase deriva principalmente de la
belleza del estilo, y del cuidado con que Mahoma trató de embellecer su
prosa con el encanto de la poesía, dándole un sentido armonioso, y
haciendo rimas los versículos y periodos. A veces, dejando el lenguaje
común, describe en armoniosos y sublimes versos al eterno Dios sentado
sobre el trono de los mundos, dando leyes al universo; haciendo mover a
una señal suya a los planetas y anonadando las ciudades populosas, o
creando un jardín en medio de los desiertos, Son armoniosas y elevadas sus
expresiones cuando describe los eternos placeres del Paraíso; terribles y enérgicas cuando habla de las llamas
devoradoras. Instruido como era en la lengua más rica, más elegante,
más sonora, más armoniosa entre todas las que se conocen; de una lengua
que por la composición de sus verbos, puede seguir el vuelo del
pensamiento y describirle con precisión, que por la armonía de sus sonidos
imita el alarido de los animales, el murmullo de la fugitiva ola, el zumbido de los vientos, el estampido del trueno, de una
lengua en la cual se habían ilustrado tantos poetas. Aplicóse Mahoma a
dar a su doctrina lodo el prestigio de la elocución, a su moral la
majestad que le con venia, y a las fábulas de su tiempo un giro original
que pudiese a la vez hacerlas agradables e interesantes.
Alí tenia la costumbre de decir: «El Corán contiene la historia de lo
pasado, las predicciones del porvenir y las leyes de lo presente». Mahoma
decía a sus discípulos: «Leed el Corán y llorad. Sí no lloráis ahora, os
veréis forzados a llorar más un día.»
Tiene por único dogma el Corán la unidad de Dios, de quien
Mahoma es el
profeta; por principios fundamentales, la oración, la limosna, el ayuno,
la peregrinación. La moral que se encuentra en él, se funda en la ley
natural, y en lo que conviene a los habitantes de los países cálidos.
Mahoma ha compuesto su libro introduciendo en él muchos artículos tomados de la Biblia,
muchas, ficciones o fábulas sacadas del Talmud, y mezcladas a otras que le proporcionó su ardiente
imaginación. Poco método y riqueza real
se encuentran en él.
En el calor del entusiasmo o de la vanidad, hizo Mahoma consistir la
verdad de su misión en el mérito de su libro. Desafía audazmente a los hombres y a los ángeles a
alcanzar a las bellezas contenidas en una sola de sus páginas, y tiene
la presunción de asegurar que solo Dios puede dictar es la incomparable
obra maestra.
Semejante argumento tiene fuerza cuando se dirige a un árabe devoto,
dispuesto a la fe, cuyo oído se encanta con la bella armonía de los
sonidos, y que es incapaz de comparar esta pretendida obra maestra con
las demás producciones del espíritu humano.
No debe admirar que los musulmanes llamen al Corán la Escritura
excelente, o el Libro glorioso, o simplemente el Libro como los
cristianos griegos designan el Evangelio; por consiguiente el Corán, es
tan respetado entre ellos, que no se aventurarían a leerle sin haber
cumplido a lo menos la ablución prescrita antes de la oración, y si un
infiel le tocaba no evitaría la muerte sino abrazando el islamismo; el
califa Omar ordenó que en tiempo de las dos fiestas al-Aid-fitr y
al-Aid-adha
cada deami que contiene seis mil doscientos cuarenta y tres versículos o
períodos, fuera leído a pesar de su extensión desde el principio hasta
el fin. Relando y Marracci nos han enseñado a propósito de esto, que
los mahometanos a imitación de los masoretas judíos, han numerado no
solo los capítulos y los versículos, sino hasta las palabras y las
letras del Corán; y esto a fin de impedir toda especie de corrupción, de
trastorno o de alteración de texto; los doctores musulmanes hacen
observar que por un privilegio milagroso siempre ha conservado el Corán
un texto uniforme en sus diferentes ediciones.
Fue publicado enteramente por Mahoma en el espacio de diez y siete o
diez y ocho años, tanto en la Meca como en Medina, a medida que le era
revelado, es decir, según el legislador tenia necesidad de hacer hablar
a Dios. Cada revelación se refería a las necesidades del
momento, a las exigencias de las pasiones y de la política. Auque se
hallan allí a menudo contradicciones, toda discusión es evitada por
esta máxima preliminar, que el texto da las Escrituras está abreviado
o modificado por las explicaciones subsecuentes.
Estas pretendidas revelaciones estaban escritas por los
khodai o secretarios, en hojas de palmera o en pergamino, tan pronto como salían
de la boca del Profeta. Sus discípulos las aprendían después; luego
todos los pedazos de pergamino o de hojas, se encerraban mezclados en
un cofre. Fue puesto el Corán en el estado en que se encuentra en día
por el calila Abou-Bekr, que no tuvo en consideración al tiempo en que
fueron dictados tanto los capítulos como los versículos. El que debía
ser el primero, se encuentra en el número XCVI, y el último publicado
es el IX.
Las divisiones del Corán se llama por los árabes,
sowar, en singular
soura (en esta edición emplearemos la palabra sura, más
habitual en las tracciones contemporáneas, Torre de Babel Ediciones), que significa escritura o serie, continuación regular. De esta misma manera
llaman los judíos tora o touro cada una de las cincuenta y
tres secciones del Pentateuco. Cada sura o capítulo, se conoce por
nombres o títulos particulares, que comúnmente no tiene relación sino
con un versículo o dos, mientras que lo restante del capítulo trata de
cosas extrañas al mismo título. Los capítulos del Corán son ciento
catorce de desigual longitud, algunos no tienen más que tres o cuatro
versículos, otros tienen mas de doscientos.
Cada capitulo, a excepción del IX, está precedida de una fórmula
solemne, llamada por los mahometanos Bísmillah, porque da principio
por las palabras B´issim il´lah -ir rahhmann -ir rackin, es decir,
en nombre de Dios piadoso y misericordioso. Esta fórmula figura constantemente en cabeza de
todos sus libros y de todos sus
escritos como sello de su religión. Constituyen un deber de pronunciarla
al principio de todas sus acciones; antes de la oración, antes de
ponerse a la mesa, abandonando el lecho, antes de emprender un trabajo,
saliendo del alojamiento, hasta cuando dan muerte a un animal. Parece,
dice Abou'l Feda, que Mahoma haya sacado esta fórmula de aquella con que
los antiguos persas hacían preceder sus libros, y que se encuentra sobre
todo en los de la mas remota antigüedad. Bénam yezdam jakkaisgherdadar,
lo cual significa: en nombre de Dios, justísimo y misericordiosísimo.
El primer capítulo, titulado al-Fatéhah, introducción, está en gran
veneración: se le dan títulos honoríficos como capítulo de oración, de
la alabanza, de las gracias, del tesoro. Es considerado como la quinta
esencia de todo el libro, y los musulmanes lo repiten tan comúnmente
como los cristianos dicen la oración dominical, en sus devociones
públicas y privadas. Es repetida en el Salath al-djouma, es decir, en la
oración pública del viernes, a cada rikat o inclinación de cabeza. El
doctor Abou'l Saddat ha escrito una obra titulada Dawat al-fatehah,
en la
cual trata de la excelencia de la primera sura del Corán.
Este código de leyes y preceptos contiene como ya hemos dicho, ciento catorce capítulos y seis mil
doscientos cuarenta y
tres versículos, en los que se cuentan setenta y siete mil seiscientas
treinta y nueve palabras y trescientas veinte y tres mil quince letras.
Al principio de los capítulos se encuentran caracteres que los
comentadores explican de diferente manera. Los mas sabios de ellos
pretenden que son signos misteriosos, cuya inteligencia está reservada a
solo Dios. Algunos sostienen que su significación ha sido revelada al
Profeta, y le será también a los
justos cuando gocen la beatitud del paraíso. Geladeddin sale del paso
comúnmente diciendo: «Dios sabe lo que estas letras significan.» El
abate Laci asegura haber encontrado el significado, y deduce reglas
exegéticas no solo para el Corán, sino también para nuestros libros
santos.
Capítulo I, de 7 párrafos.
INTRODUCCIÓN. Alabanzas del Eterno. El
Profeta comienza con las siguientes palabras: «En el nombre de Dios
piadoso, benéfico y misericordioso. Alabanza a Dios, señor de! universo,
clemente y justo. Juez supremo, nosotros te veneramos, e imploramos tu
protección. Acompáñanos en el recto camino, en la senda de aquellos para
quienes siempre fuiste benéfico, etc.»
II, de 286 párs. LA VACA. Este capítulo que es el mas largo de todos,
tiene su nombre de la ternera sacrificada por Eleazar, hijo de Aaron, de
que se hace mención en el pár. 147. Contiene diferentes preceptos
negativos; a imitación del Deuteronomio. El ayuno está prescrito en el
mes de ramadán, mandada la limosna, y prohibida la usura, etc. Da
principio de esta manera: «A. L. M. No hay ninguna duda con motivo de
este libro: es la regla de los que temen a Dios, de los que
frecuentemente dicen la oración, de los que hacen partícipes a los
pobres de los bienes que recibieron de la liberalidad de Dios.» En
pár. 23 se habla del paraíso, o mas bien del Korkam, en el cual se
encuentran las hour al oyonin, o mujeres de ojos negros, que están
exentas de las necesidades que experimentan las bellezas terrestres,
excepto la de amar.
III, de 200 párs. LA FAMILIA DE AMROU. Esta
sura comienza por una
profesión de fe: «A. L. M. Dios no es Dios sino en sí mismo. Ha hecho
descender sobre ti (Mahoma) el libro de la verdad. Ha enviado el libro
que contiene la verdad, a fin de
confirmar las escrituras que le han precedido. Antes de él hizo
descender el Pentateuco y el Evangelio, para servir de guía a los hombres; después envió de
los cielos el
Corán.»
El dogma de la predestinación está establecido en él, y en el pár. 37 se
habla de María Madre de Jesús: «El ángel dice a María: Dios te ha
elegido, te ha purificado, eres la elegida entre todas las mujeres; tu
hijo será digno de respeto en este mundo y en el otro.» La usura se
prohíbe nuevamente así como todo beneficio ilícito.
IV, de 175 párs. Las MUJERES. Trata del número de mujeres con que es
permitido casarse. Se lee en el pár. 3: «No os caséis con mas de cuatro
mujeres, y si no tenéis para sostenerlas, no os caséis mas que con una.»
Cuando Mahoma publicó este capítulo, la mayor parte de los árabes tenían ocho y
diez mujeres, que
comúnmente descuidaban por una esclava favorita. En todo tiempo
establecida la poligamia en Oriente, fue circunscrita por el legislador
árabe a límites mas estrechos; añadió con respecto a los hombres, la
obligación de tratar bien a sus mujeres, y repartir igualmente entre
ellas las pruebas de su afecto. Se hace entre otras cosas mención en
éste capítulo, del nacimiento de María, hija de Joaquín, y del de Juan,
hijo de Zacarías. En el pár. 90, se habla de lo que se debe pagar para
sustraerse a 'a pena del talión.
V, de 120 párs. LA MESA. Es relativa a los alimentos que es permitido
usar. Se dice en el pár. 65, con respecto a los judíos. «¿Qué podría
describir más terrible que la venganza de Dios contra vosotros? Os ha
maldecido en su cólera, os ha trasformado en monos y cerdos, no por
otra cosa sino porque habéis querido quemar incienso a los ídolos y comer carnes impuras.» En el
pár. 93 está la prohibición de beber vino
y licores fuertes. En el pár. 43, se habla de la pena que se ha de
imponer a los ladrones: «Cortad las manos a los ladrones, ya fuerern hombres o mujeres en castigo
de su crimen.»
VI, de 165 párs. LAS OVEJAS. Principia de esta manera: «Alabanza al
Eterno. Creó el cielo y la tierra, formó las tinieblas y la luz; y el
impío le da iguales! Perezcan los infames.» Dios bendice los rebaños,
promete la salvación a las personas piadosas y benéficas, y manda ser
circunspecto haciendo la guerra.
VII, de 206 párs. LUGAR DE CASTIGO. La palabra
Alaraf, que, en árabe, es
el título de este capítulo, significa un impedimento, una muralla de
bronce entre el paraíso, y el infierno. Raf deriya del verboar
arf
conocer, la muralla está nombrada de esta manera, porque los que son
excluidos del paraíso, conocerán a los elegidos y réprobos. Pár. 1.° «A,
L. M.S. El Corán te ha sido enviado por el cielo. No temas servirte de él
para amenazar a tos malos y fortificar a los fieles.» Se manda en él
amar a sus mujeres, respetar su debilidad, ordénase la hospitalidad con
los extranjeros.
VIII, de 76 párs. DIVISIÓN
DE LOS DESPOJOS. Trata del modo de repartir el botín y fue
publicada por los medineses después de la batalla de Bedr. Empieza por este versículo. «Té preguntarán respecto del botín,
respóndeles. Pertenece a Dios, a su apóstol, a los huérfanos, a las
viudas y a los viajeros. Sea la amistad la medida de vuestras
reparticiones, y si sois fieles, obedeced a Dios y a su Profeta.»
IX, de 130 párs. PENITENCIA. El título de este capitulo en árabe
al-Barat, indica la conversión de las naciones y su penitencia. Es el
único que no tiene el Bismillath: comienza por estas palabras. «A. L. B.
Un orden sabio y regular reina en este libro. Es obra del que posee la
sabiduría, la doctrina. La unidad de Dios es todo cuanto os recomiendo
creer. Soy el ministro encargado de anunciar sus castigos, y sus recompensas. Si
persistís en la incredulidad sabed que no podréis suspender las
celestes venganzas.» La recompensa que aguarda a los fieles está
anunciada el el pár. 113: «Dios compró la vida y la hacienda de los
fieles, el paraíso es el precio. Regocijaos de este ajuste; es el sello
de la ventura.» El pár. 123 dice, «Dios es principio y fin de todas las
cosas. Adora la majestad Suprema. Pon tú confianza en é!; pero piensa
que tiene fijos los ojos en tus acciones.»
X, de 109 párs. JONÁS.
Se hace mención del profeta de este nombre: aquellos que sigan sus
enseñanzas e imiten sus obras pueden estar
seguros del premio. Empieza el capitulo con las amenazas siguientes,
«A. L R. Estos caracteres son los signos del libro que contiene la
sabiduría: ¡desgraciados los incrédulos! Hay algunos que se pasmarán
al ver que te he favorecido con mi confianza, y que te he escogida para anunciar las penas a los malos y los premios a
los hombres
virtuosos. Ahora bien, los incrédulos han dicho: es un impostor Mahoma
etc.»
XI de 123 párs. HOUD. Se habla en esta
sura del profeta de quien lleva
el nombre y es el Heber de los judíos. Al frente figuran las letras ininteligibles A.
L. R. También se habla allí honoríficamente de muchos profetas, y para amenazar a
los incrédulos se copia una frase de Moisés en el pár. 40 «.Os mofáis de
mi, pero yo me reiré de vosotros. En breve sabréis sobre quien caerá la
venganza celeste, que confundirá a los culpables y les hará padecer
eternos suplicios.» Mahoma no busca más recompensa que la benevolencia de Dios,
pár. 52: «¡Oh, pueblo mío, yo no pido el premio de mis
fatigas; mi recompensa está en manos de Dios!» Declara que está a
cubierto de todo espanto predicando el islamismo, párs. 57 y 68:
«Rodeado de vuestras asechanzas, no creáis que os temo. Tengo por apoyo el brazo del Altísimo, mi señor y
el vuestro.»
XII, de 111 párs. JOSEF. Allí se trazan diferentes rasgos de la
historia de Josef, hijo de Jacob, y algunos milagros de Jesucristo.
Empieza de este modo: «A. L. R. Estos son los signos de la evidencia.
Hemos hecho descender el Corán en lengua árabe a fin de que lo entiendan
todos.» El último pár. termina de esta manera: «La historia de los
profetas está llena de ejemplos de que deben hacer memoria los hombres
sensatos. Esta sura no es una fábula inventada al capricho: es la luz,
y la luz es la gracia de los creyentes.»
XIII, de 45 párs. TRUENO. Comienza en esta forma:
«A. L. M. R. Estos
son los signos del Corán. De Dios se deriva la doctrina que contiene y a
pesar de eso muchas gentes no creen en él.» De consiguiente Mahoma hace
saber que Dios dio el Pentateuco a los hebreos en medio de rayos y de
truenos; a los cristianos el Evangelio manifestándose por milagros, y el
Corán a los árabes por medio de la fe. El Profeta pide a Dios no verse
obligado a hacer milagros, porque basta a los hombres tener el Corán
para salvarse. Con este motivo dice, párs. 45. «Los incrédulos negarán la
verdad de sumisión. Respóndeles: el testimonio de Dios y de los que
saben sus escrituras es una prueba suficiente en mi abono.»
XIV, de 52 párs. ABRAHÁM. He aquí el principio de
esta soura. «A. L. R. Te
hemos enviado este libro para sacar a los hombres de las tinieblas, para
iluminarlos y conducirlos por el camino recto y glorioso.» En seguida
se trata de la fe que manifestó Abraham cuando el sacrificio de Isaac.
Se preceptúa no discutir con los infieles; he aquí el fin, pár. 52.
«Anunció estas verdades a los hombres para que les sirvan de advertencia
y sepan que no hay más que
un Dios. Todos vosotros tenéis un corazón sincero: haced de ello
memoria.»
XV, de 99 párs. AL-HEGR, es decir,
del valle. Empieza de este modo. «A. L. R. Estos son los signos del libro que enseña la verdad: algún día
sentirán los fieles no haber tenido fe en él» Y en el pár. 16 -se dice:
«N0 hemos colocado por ventura esos signos en el firmamento más que
para la satisfacción de los ojos? En todas las cosas aparece el poder
divino.»
XVI, de 128 párs. LA ABEJA. Esta
sura no contiene mas que alabanzas sublimes y humildes oraciones al
Omnipotente dispensador de todos los bienes. Allí está representado Dios
como la abeja dando su miel a quien la respeta, y volviendo su aguijón
contra quien la irrita. Pár. 1.º
«Se acerca la celeste venganza: no la aceleréis. Alabanza al Altísimo,
anatema a los ídolos.» Pár. 4.° «El hombre es de barro y quiere
discutir.» Pár. 116 «Los que niegan el islamismo añaden una blasfemia a
la mentira.» Pár. 119. «Dios selló
los corazones y los oídos de los infieles: están sepultados en el sueño
de la indolencia. Su reprobación es cierta.» Acaba con estas palabras.
«Sé constante en el bien y Dios te prestará ayuda. Permanece con los que
le temen y son bienhechores y misericordiosos.»
XVII, de 110 párs. EL VIAJE. El título árabe de
esta sura es Ésra, que
significa trasporte, porque Mahoma fue trasportado desde la Meca hasta
Jerusalén por el caballo Borak, como se lee en el pár. I.° 1 «Alabanza a
Dios, que ha trasladado durante la noche a su siervo desde el templo de
la Meca al de Jerusalén.» Pár. 9.° «El Corán lleva por el más seguro
camino: promete felicidad a los fieles.» El pár. 14 y los siguientes
hablan de la predestinación, y el párrafo 110 se expresa de esta suerte:
«Alabanza a Dios que
no tiene hijos: él no reparte el imperio del universo; ni tiene necesidad
de ninguna ayuda.»
XVIII, de 110 pars. LA CAVERNA. El título árabe de esta
sura es
Kahaf, y se refiere a la gruta en que reposaron vivos durante trescientos
años los mancebos designados con el nombre de los Siete durmientes,
sobre los cuales se hizo una maravillosa leyenda. Otros intérpretes
sostienen, no obstante, que al-Kahaf significa la salvación de los
fieles, de que los Siete durmientes son imagen. Este capítulo debe ser
considerado como una epístola dirigida por Dios a los incrédulos, que
por no convertirse serán destruidos por Gog y Magog. El pár. 1.° se
haila así concebido: «Alabanza a Dios que envió a su siervo el libro que
no engaña:» Pár. 23. «No digáis, nunca; haré tal cosa mañana, sin
añadir; si Dios quiere.» Pár. 106. «Tocante a los infieles que hicieron
de mi religión y de mis ministros objeto de escarnio, el infierno será
su recompensa.»
XIX, de 98 párs. MARÍA.
Cuenta el prodigio del nacimiento de Juan, cuyo padre, según los
doctores musulmanes, era de edad de 120 años y su madre de noventa. Pár. 1.° «K. H. I. A. S. El Señor se mostró
misericordioso respecto de su siervo Zacarías cuando le invocó secretamente. «El pár. 36 celebra las alabanzas de Dios diciendo: «Dios
no tiene hijos, alabado sea su nombre. Manda, y a su voz se anima la
nada. Dios es mi señor y el vuestro, adoradle.» En el pár. 57 se dice al
hacer las alabanzas de Henoch:«Fue justo y profeta, imitad sus obras.»
XX, de 135 párs. T. H Las letras que figuran a la cabeza de esta, soura, significan
oh hombre. Otros comentadores pretenden que son ininteligibles
como todas las que preceden a los diferentes capítulos. Allí están
ordenadas las oraciones, si bien su número se halla reducido a cinco por
día. Pár. 1.° «T. H. Te hemos enviado el Corán, no para hacer
a los hombres desgraciados, sino para llamar a Dios a quien le teme.» Se
habla en el pár. 102 del Juicio universal. «El día en que resuene la
trompeta se reunirán los malvados y se cubrirán de confusión sus ojos.»
Pár. 107. «Cuando sean llamados apenas podrán hablar: débil será su
acento y no se oirá más que el sordo ruido de sus pasos.»
XXI, de 112 párs. LOS
PROFETAS. Se habla allí de la vida meritoria y
santa de muchos profetas, entre los cuales se encuentran Loth, Ismael,
Moisés, Salomón, Juan y Jesús. Mahoma truena en su texto contra la
idolatría, Párs. 21. «¿Podrán resucitar a los
muertos las divinidades que se han escogido?» Párs. 22; «Si en el universo
hay muchos dioses su ruina será inevitable. Alabanza a Dios que está
sentado sobre el trono de los mundos a pesar de las blasfemias de los
hombres.» Condena en el pár. 23 a los cristianos y a los judíos,
diciendo: «Los judíos y los cristianos tienen sus libros sagrados, pero
en la mayor parte de ellos no se sabe discernir la verdad y huye la
luz.» Párs. 25: «Los infieles dicen: Dios tuvo un hijo por el comercio
de los ángeles» ¡Lejos de nosotros tal Blasfemia! Los ángeles son sus
siervos. No hablan más que según él y ejecutan sus voluntades.» María y
Jesús son celebrados en el pár. 90. «Canta las alabanzas de María que
conservó su virginidad: ella y su hijo fueron admiración del universo.»
XXII, de 78 párs. LA PEREGRINACIÓN.
Trata de la peregrinación de la Meca y de algunos ritos enlazados a
ella. Pár. 27: «Hemos concedido por asilo a
Abraham el lugar en que está situado el templo de la Meca, ordenándote
al mismo tiempo que exhortase a los fieles a que den la vuelta.» Párs. 28.
«Anuncia al pueblo la santa peregrinación que debe emprender sea a pie
o en camellos. Vayan a cumplirla los que están vecinos y los que están
lejanos.» Se promete a los peregrinos un dichoso viaje. Párs.39. «No
temáis: Dios destruirá las emboscadas tendidas al musulmán. Aborrece al
truhán y al infiel.» Es lícito a los mahometanos propagar la religión con
ayuda de las armas. Párs. 57: «Serán mártires del Islam los que mueran
bajo sus estandartes: alcanzarán bienes infinitos. La magnificencia de
Dios no tiene límites.»
XXIII, de 118 párs. LOS FIELES: Este capítulo comienza de esta manera:
«Felices fueron siempre aquellos que son fieles a Dios grandísimo y
único.» Pár. 95. «El que da igual al Eterno no puede justificar su
creencia, y un día dará cuenta de su ineptitud. Jamás será la felicidad
para los idólatras.» Párrafo 118. «Perdona ¡oh Señor! Ten piedad de
nosotros, puesto que tu misericordia no tiene fin.»
XXIV, de 64 párs. LA LUZ. Esta
sura da principio con estas palabras: «No
camina en tinieblas el que sigue mis huellas;» y concluye de esta
manera: «En este libro se encuentra la verdad y la LUZ.» Aiesa se
encuentra disculpada en el pár. 12 y siguientes. El Profeta ataca la idolatría en el
pár. 39. Las acciones de
los infieles se asemejan a los vapores que se elevan en el desierto: el
viajero sediento corre allí a buscar agua, pero desde que se acerca
desaparece la ilusión. Dios castigará a los perversos como merecen. Es
exacto en sus cuentas.» Los párrafos 57 y siguientes hacen conocer los
deberes de los hijos para con sus padres.
XXV, de 77 párs. AL-KORÁN. Sin embargo, se lee en algunos testos, AI-FORKAN, y entonces el título de esta
sura seria
distinción, es a lo
que se puede aplicar el pár. 45: «Lee el libro y distinguirás las
verdades de lo falso.» No obstante el párrafo da principio de esta
manera: «Bendito sea Dios, que envió del cielo el Corán a su servidor,
para ilustrar a los hombres.» Pár. 2.º: «El imperio de los cielos y de la
tierra está en sus manos. No tiene hijo, y no divide con otros el
gobierno del universo. ¡Sacó de la nada todo lo que existe, y lo hace
subsistir con orden y simetría.» Después de haber proclamado de esta
manera las alabanzas da Dios, se termina el capítulo con el pár. 77 que
dice: «Poco le importa a Dios ser invocado por los infieles. Han
abjurado la verdadera doctrina, una penitencia eterna los aguarda.»
XXVI, de 227 párs. LOS POETAS.
Este capítulo se titula así porque un poeta satírico está condenado en
él, y con él todos los detractores. Comienza con las letras
ininteligibles siguientes: T. S. M. Estos caracteres son los signos que
manifiestan la incredulidad. Siguen anatemas contra los malos y los
incrédulos. Pár. 4.º. «Las advertencias
que Dios les envía no sirven mas que para alejar su creencia.» Pár. 7.º:
«Nuestra magnificencia brilla por todas parles, pero la mayor parte de
los hombres no tienen fe.» Párrafo 184: «Los infieles me acusan de
impostura, pero en el gran día sufrirán el castigo merecido, el
suplicio de las tinieblas.»
XXVII, de 93 párs. LA HORMIGA. Este título está tomado del valle de las
hormigas, en Siria, donde fue Moisés, según dicen, trasladado en sueños.
Párrafo 1.º: «T. S. Estos caracteres son los signos del Corán, que
enseña la verdadera doctrina.» Pár. 2.°: «Es la antorcha de los
creyentes y la prenda de su felicidad.» Se habla en él de la reina Balkis, soberana de Saba, región del Yemen, en el
pár. 23: «Una mujer la posee, está sentada en un magnífico trono.» Pár. 24: «Ella y su pueblo
adoran el sol. Satanás hizo este culto agradable, y los separó del
camina recto.»
XXVIII, de 87 párs. LA HISTORIA. El título de esta
sura está sacado del
pár. 26, donde se alude a la historia o vida de Moisés; se habla también
del origen de los árabes. Pár. 1.º: «T. S. M. Estos caracteres son los
signos del libro de la evidencia.» Se hace mención en él de la fuga de
Mahoma y de su vuelta a la Meca. Pár. 85: «El que te enseñó el Corán, producirá tu deseada
vuelta. Dios conoce a los que siguen la luz y a los que caminan en las
tinieblas.»
XXIX, de 69 párs. LA ARAÑA. Este título está tomado del
pár. 4.°, en el
cual se dice: «Los que hacen consistir su apoyo en los ídolos se
asemejan a la araña que se construye una mansión tan ligera que el menor
soplo la destruye.» Las discusiones con los infieles se prohíben en el
pár. 45. «No discutáis ni con tos judíos, ni con los cristianos.
Confundid a los impíos diciéndoles: creemos en el Libro y también en
vuestras escrituras; nuestro Dios y el vuestro no son más que uno, pero
nosotros somos los verdaderos fieles.»
XXX, de 60 párs. LOS ROMANOS. Se habla en esto capítulo de
los griegos, súbditos del emperador romano, que deben ser
vencidos por los árabes. Pár. 1.°: «A. L M. Los romanos fueron vencidos aunque combatían contra
los idólatras (los persas).» Pár. 2.º: «En el espacio de diez años, su
derrota será rescatada por la victoria (de los árabes).» Pár. 59: «Dios
selló su corazón con una ignorancia ciega.» Pár. 60: «La promesa de Dios
es infalible.»
XXXI, de 34 párs. LOKMAN. Algunos comentadores pretenden que Lokman no
sea otro que el hijo de Baour, que vivía en tiempo de David. Los autores
griegos le creen el mismo Esopo. Uno y otro no han hecho más que referir
fábulas morales. Pár. 1.°: «A. L. M. Estos caracteres indican el libro
del sabio.» Pár. 2.°. «Es la prenda de los favores divinos, y la
conductora de los beneficios. Recuerda lo que dice Lokman a su hijo.» Se habla después de ia creación, cuando
Dios, pronunciando la palabra konu, que sea, creó el género humano, que
un día resucitará con la misma palabra. Par, 27: «Dios creé todo el
género humano en un solo hombre, con sola una palabra. La resurrección
universal no le costará mas.»
XXXII, de 30 párs. LA ADORACIÓN. «A. L. M. El Soberano del universo hizo
descender del cielo el Corán. Este libro no deja ninguna duda.» Tal es
el principio de este capítulo. En el pár. 4.° la duración del mundo está
fijada en seis mil años. En lo demás, se manda respetar el Corán como la
palabra de Dios. «El que desprecia este libro desprecia al mismo Dios.»
Se habla también en él del último momento de la vida, al que todo hombre
debe llegar: «El ángel-de la muerte, que vela por cada una de nuestras
acciones, cortará el hilo de vuestros días, y compareceréis en presencia
del Eterno.»
XXXIII, de 73 párs. LOS CONJURADOS. Los judíos y los ídolos conjurados
contra Mahoma, criticaron su matrimonio con Zeinab, repudiada por Zeid,
hijo adoptivo del Profeta. En su consecuencia se declara en esta sura
que se permiten tales matrimonios, y que un hijo adoptivo tiene los
derechos de un hijo natural. En el pár. 40, se dice que Mahoma es el
enviado de Dios y el sello de los profetas (Khatem-al Nabiim), es
decir, el último. La sura se termina con este versículo: «Dios
castigará a los impíos y a los idólatras; los pecados de los fieles
serán perdonados, porque es clemente y misericordioso.»
XXXIV, de 54 párs. SABA. Este capítulo toma su nombre de una región de
la Arabia a donde la reina Balkis fue a visitar a Salomón; habla contra
los malos, y termina de esta manera, pár. 52: «Vivaron en la impiedad, y
se mofaron de nuestra sublime doctrina.» Pár. 53. «Sufrirán la suerte de
aquellos que vivieron en la duda
hasta el fin.»
XXXV, de 46 párs. LOS ÁNGELES.
«Alabanza a Dios, arquitecto de los cielos y de la tierra; los
ángeles son sus mensajeros,» De esta manera es como da principio
este capítulo. En los párs. 9 y siguientes, se habla de los ángeles que
construyeron las ocho puertas del paraíso. Esta sura da fin alabando !a
clemencia y la justicia divina: «Si castigara al momento a los
culpables, no quedaría alma viviente en la tierra. Retarda los castigos
hasta el momento que ha determinado.» Pár. 46: «Cuando haya
llegado el momento, sabe distinguir las acciones de sus servidores.»
XXXVI, de 83 párs. IAS. Este capítulo no tiene título, aunque sea
llamado Ias por algunos, reuniendo las dos letras iniciales del
pár. 1.º, que los árabes pronuncian con la interposición de l'a. «I. S. Lo
juro por el Corán, que contiene la sabiduría.» Pár. 2.°: «Tú eres el
enviado del Altísimo.» Pár. 3.°: «Tu voz llama a los hombres por el
sendero de la elevación.» Este capítulo es llamado también por los
mahometanos el Corazón humano; y se lee en los funerales. Quiere la
tradición que cuando sea leído a un moribundo, bajen diez ángeles del paraíso a cada palabra que se pronuncia, se coloquen en derredor
del paciente, y oren por él después de su muerte,
asisten a las abluciones del cadáver y siguen sus exequias.
XXXVII, de 182 párs LAS ÓRDENES.
Este capítulo es un poema muy elegante. Pár. 1.°: «Juro por Ias órdenes y las jerarquías de los ángeles.»
Párrafo 2.°: «Juro por los que amenazan:» Pár. 3.°: «Juro por los que
leen.» Pár. 4.°: «Nuestro Dios es un Dios único.» Pár. 5.°: «Es el rey,
el dueño del universo, etc.» Después de haber descrito las jerarquías de
los ángeles, que todos están prontos a ejecutar las órdenes de Dios,
después de hablar de la obediencia debida a los superiores acaba así.
Pár. 180: «Alabanza al Dios poderoso; lejos de nosotros las mentiras.» Pár. 181: «Sea la paz con los servidores del Señor.» Pár. 182: «Gloria a Dios soberano de los mundos.»
XXXVIII, de 88 párs. SAD.
Este capítulo se llama así, porgue a su cabeza figura la letra
misteriosa S, que es la décima cuarta del alfabeto árabe. Algunos
intérpretes pretenden que significa verdades, otros resistencias. Pár. 4.°: «S. Lo juro por el Corán, es el centro de la
verdadera fe, pero los infieles viven en el error.» Se lee en él la
historia de Bethsabée, la prevaricación y la penitencia de David, de la
advertencia de dos genios que la refieren bajo nueva forma, el robo de
una oveja. Termina de esta manera: Pár. 87: «Este libro es una
advertencia para los mortales.» Pár. 88: «Veréis un día si su doctrina
os la verdadera.»
XXXIX, de 75 párs. LAS MUCHEDUMBRES.
«Dios sabio y misericordioso te ha enviado el Corán para dirigirte.» Tal
es el principio de este capítulo. Pár. 2.º «La verdad ha sido traída del cielo, ofrece a Dios sinceras
acciones de gracias.» Pár. 28: «El Corán te ofrece diferentes ejemplos,
con objeto d« instruirte.» Pár. 29: «La doctrina es sencilla y clara;
predica el temor de Dios.» Continua diciendo: «Los infieles y los
impíos, caerán por muchedumbre en los infiernos; los musulmanes, los
hombres piadosos y misericordiosos ascenderán en muchedumbres al
paraíso.»
XL, de 85 párs. EL FIEL. El título de este capítulo se deriva de un
tío
de Faraón, llamada Al-Amin, que convirtió escuchando los
discursos de Moisés, ensalzando el poder de Dios único. Pár. 1.°: «H. M. Dios
poderos y sabio te ha enviado el Corán.» Pár. 2.°: «El es quien perdona
los pecados , quien acoge los corazones arrepentidos, y quien ejerce
contra los malos una terrible venganza.» Pár. 3.°: «Eles el Dios
infinito y único ; el es el principio* y fin de todas las cosas.» Se
habla en los párs. 78 y siguientes, de los veinte y cuatro mil profetas
enviados por Dios a los hombres; cuatro mil fueron escogidos entre los
hebreos y el resto entre las demás naciones. «Muchos Erofelás te han
precedido. Te hemos hecho saber la historia de algunos, te dejamos
ignorarla de otros. Todos los prodigios que operaron fueron efecto de
nuestro mandato. Cuando Dios mandó se acabaron las controversias.
Perecerán los que hayan querido abolir el Islam.»
XLI, de 54 párs. LA DISTINCIÓN. El fiel y el prudente saben
distinguir
el bien del mal. Esta sura empieza con el elogio del Corán. Pár. 1.°:
«H. M. Dios clemente y misericordioso te ha enviado el Corán.» Pár.
2.°: «Es la colección de la doctrina; instruye a los cuerdos;» Pár. 3.°:
«Promete y amenaza, pero la mayor parte se alejan de él y-no quieren
oírlo.» Se habla en esta parte de la justicia divina y de la
resurrección. Pár. 46: «El Hombre virtuoso y el malo, trabajan
igualmente para sí mismos; pero Dios no hará injusticia». Pár. 55: «No
dudéis de la resurrección : ¿no abarca el universo entero la ciencia del
Omnipotente?»
XLII, de 53 párs. LA CONSULTA. Este capítulo es uno de aquellos a cuya
cabeza figuran en gran número las letras iniciales, cuyo sentida es
ininteligible para los mortales. Hay cinco de ellas, H. M. A. S. K. Tiene
por objeto probar la superioridad del islamismo sobre las demás
religiones. Pár. 13: «La predicación de la unidad de Dios hizo nacer
fuertes oposiciones. Si el decreto que difiere el castigo de los
incrédulos no hubiera sido pronunciado, el cielo hubiera puesto término
a toda disputa. Los judíos y los cristianos dudan consultando sobre la
verdad.» Allí se recomienda el desprendimiento de los bienes mundanos,
así como la obediencia a los preceptos religiosos y la fe en un Dios.
Pár. 34: «Los bienes terrenales son transitorios: los tesoros del cielo
son eternos: Dios los destina a los fieles que tienen en él confianza.» Pár. 42: «Sé obediente respecto de Dios antes del día en que no puedas
negarte a comparecer en su presencia. Él malo no encontrará asilo que le
salve, no podrá negar sus delitos.» Pár. 53: «¿No está el término de
todas las cosas en la senda de Dios , soberano del universo?»
XLIII, de 89 párs. EL ORNAMENTO. «El Corán es el
ornamento de la tierra, como palabra de Dios que instruye.» Tales son las palabras del pár.
1,° «Hasta es el ornamento del cielo, donde su texto original está
conservado sobre la mesa preservada,» como se dice en el pár. 3.° También
se habla de los castigos de los impíos y de la felicidad de los justos ,
en el pár. 67. «Amigos entre sí los malos sobre la tierra, serán
enemigos en el otro mundo; pero la tierna amistad seguirá a los justos.»
Se habla así mismo de los tormentos que tendrán que padecer en el
párrafo 74. «Los malvados serán siempre víctimas de los tormentos. Pár. 75: «Estos rigores no se dulcificarán nunca.» Pár. 76: «Su suerte no
será inmerecida, porque fueron injustos respecto de sí propios.» Pár.
77: «Dirán a su custodio: ruega a Dios que nos destruya, y responderá:
viviréis eternamente.»
XLIV, de 58 párs: EL HUMO.
Este capítulo trata del fin del mundo, cuando el humo del cielo, es
decir las tinieblas, anuncien el día de la resurrección. Pár. 8.°: «Fluctuando en la duda se mofan los infieles de
nuestra doctrina.» Pár. 9.°: «Pero tú les verás
llenos de embarazo en Aquel día en que cubra al firmamento negro humo.»
Allí se habla de las delicias que saborearán los elegidos. Pár. 54: «Los
justos vivirán en una morada de paz.» Pár. 52: «Los jardines y las
fuentes serán su patrimonio.» Pár. 53» «Estarán vestidos de seda y
conversarán entre sí con benevolencia.» Pár. 54: «Las hour al oyoun
de
alabastrino seno serán sus esposas, etc.»
XLV, de 37 párs. LA GENUFLEXIÓN. Todo lo que emana de Dios debe ser
aceptado, sea bien o mal, doblando las rodillas, como si nosotros
mismos lo hubiéramos deseado. Este capítulo termina con estos tres
versículos. «Alabanza a Dios soberano del cielo y de la tierra, rey del
universo.— Solo a él corresponde ser ensalzado en el cielo y en la
tierra.— Es omnipotente: su sabiduría es infinita.»
XLVI, de 35 párs. AL AHKAF. El título de este capítulo indica un país
citado en el pár. 24: «Acordaos de Houd cuando fue a predicar al pueblo
de Ahkaf. Algunos apóstoles le precedieron, otros le siguieron.»
Algunos creen que este país es el mismo que Aden, distrito del Yemen:
otros comentadores quieren que el título de esta sura signifique polvo
o arena. Hablase allí de nuevo de la resurrección. Pár. 32: «¿Ignoran
que Dios sin esfuerzo crió el cielo y la tierra y puede también hacer
que resuciten los muertos? Su poder es ilimitado.»
XLVII, de 38 párs. LA GUERRA. «Dios combatirá (2) las acciones de los
infieles que alejan a sus semejantes del camino de la salvación.» He
aquí otros pasajes de este capítulo. Pár. 3.°: «Los incrédulos tienen
por guía la mentira: los musulmanes caminan con la antorcha de la
verdadera fe. Dios ofrece este contraste evidente a los hombres.»
Párrafo 43: «La recompensa de los que mueran peleando por la fe será
eterna. Dios será su guía y los introducirá en un jardín de delicias.» Pár. 8.°: «¡Oh creyentes! Combatid por la causa de Dios; os ayudará
sin que permita que apeléis a la fuga.» Pár. 9.º «Dios ha enviado sobre el Profeta y
sobre los fieles su misericordia, haciendo bajar del cielo un espíritu
con tropas invisibles de ángeles que afligieron con penas severísimas a
los infieles, porque tal es la retribución que deben esperar los unos
y los otros.» Mahoma amenaza a sus compatriotas de la Meca, diciendo en
el pár. 44: «¡Cuantas ciudades mas poderosas que la que te expulsó de su
seno fueron destruidas! Nada puede contener nuestra venganza.»
XLVIII, de 29 párs. LA VICTORIA. «Te hemos concedido una luminosa
victoria,» la de Berd: Mahoma da gracias a sus trescientos trece
discípulos que le habían jurado preferir la muerte a huir en el combate.
Pár. 18: «Dios contempló con benévolos ojos a los fieles cuando le
juraron fidelidad. Leerá en el fondo de su corazón. Coronó su adhesión
una luminosa victoria.»
XLIX, de 18 párs. EL SANTUARIO. «El interior de tu morada es un
santuario,» dice en el pár. 4.º , lo que se entiende del harem o
harram,
cuya significación en árabe es lugar sagrado, lugar prohibido. Soto el
amo de la casa puede penetrar allí para gozar de la compañía de sus
mujeres o de sus hijos. A menudo pasan en este sitio los mahometanos la
tarde y y rara vez la noche. Se advierte a los príncipes que se
preserven de los delatores. Pár. 6.° : «Si te se dice alguna cosa,
somete a un riguroso examen la denuncia. Tiembla de dañar a tu prójimo y
de prepararte a un amargo arrepentimiento.» Pár. 12.º «¡Oh fieles, ser circunspectos en vuestros juicios: limitad vuestra
curiosidad; no destrocéis la reputación de los ausentes! ¿Quién de
vosotros querría comer las carnes de su hermano muerto?» El Profeta
excita a combatir por la religión. Pár. 15: «Los verdaderos fieles son
los que exentos de dudas creen en Dios y en su apóstol, y sacrifican
por defenderlos haciendas y vidas.»
L., de 45 párs. Esta
sura se llama
KUOB , de la vigésima prima letra
del alfabeto árabe, y comienza de este modo : «K. Sorprendido de ver a
un profeta en su nación lo calificaron los idólatras de prodigio.» Pár.
4.°: «La verdad fue tratada de mentira: el espíritu de confusión se
apoderó de ellos.» Pár. 39: «Publica las alabanzas del Señor al
principio de la noche, y haz oración.»
LI., de 60 párs. EL SOPLO DE LOS VIENTOS.
Marraccí traduce en latín el
título de este capítulo por Spargentes sparsione. Es un elegantísimo
trozo que comienza así. Pár. 1.°: «Lo juro por el soplo de los
embravecidos vientos.» Pár. 2.°: «Por las nubes que traen la lluvia.»
Pár. 3.°: «Por las nubes que hienden las olas.» Pár. 4.°: «Por los
ángeles que ejecutan la voluntad de Dios.» Pár. 5.°: «Serán cumplidas
las promesas que os hago.» Par, 40: «Los vientos que llevaron la
esterilidad a las campiñas de Ohod, manifestaron nuestro poderío.» La
imprecación termina con estas palabras. Pár. 60: «¡Desgraciados los que
no creen en el día de las venganzas!»
LII., de 49 párs. LA MONTAÑA.
Pár. 1.° «Lo juro por la montaña» la de Moisés, es decir, el Sinaí. Pár.
2.°: «Lo juro por el libro escrito sobre el pergamino.» Pár. 3.°: «Lo juro por el templo
visitado y por su sublime techumbre.» Este templo es la casa de
Al-mamour. Pár. 4.°: «Lo juro por la venganza celeste que llegará muy
pronto.» En seguida se habla de nuevo de las delicias del paraíso. Pár.
16: «Los justos morarán en los jardines del deleite.» Pár. 17; «En
seguridad contra las penas del infierno gozarán de los favores del
cielo.» Pár. 18: «Hartaos, se les dirá; hartaos de los dones que os son
ofrecidos: esta es la recompensa de la virtud.» Pár. 19: «Estas vírgenes
de alabastrino seno y negros ojos son vuestras esposas.»
LllI, de 62 párs. LA ESTRELLA.
Desde una estrella, es decir, desde un planeta, habló Gabriel, según los
intérpretes, por primera vez a Mahoma. Párrafo 1°: «Lo juro por esa
estrella.» Pár. 2.°: «No he sido engañado,» Pár. 3.º «No sigo mis propios sentimientos.»
Pár. 4.° «Todo lo que digo
es palabra divina.» Alaba la justicia divina respecto de las personas
honradas. Pár. 38: «Nadie llevará la carga ajena.» Pár. 39: «Cada cual
recibirá el premio de sus acciones.» Pár. 40: «Las acciones de los
mortales aparecerán sin velo.» Pár. 41: «Todos recibirán una justa
recompensa.» Pár. 42: «Dios es el término de todas las cosas.»
LIV, de 55 párs. LA LUNA.
Pár. 1.°: «Se aproxima la hora y la luna se divide.» Esta será una de
las señales que anuncien la resurrección universal. Párrafo 2.°: «A la
vista de este prodigio volverán los infieles la cabeza diciendo; este es
un encantamento poderoso.» Pár. 3.°
«Arrastrados por sus pasiones negarán el milagro.» Sigue el anuncio
de los castigos contra los incrédulos y los malos. Pár. 30: «¿Qué
castigo me persigue?» Pár. 31: «Solo se deja oír un grito y todos quedan
reducidos a polvo.» Párrafo 33: «Los conciudadanos de Lot se mofaron de
sus advertencias.» Pár. 34: «Lanzamos contra ellos el viento y el fuego
que les destruyeron.»
LV, de 78 párs. La MISERICORDIA. Este capítulo tratado los divinos
atributos: Dios misericordioso
está ocupado en escuchar a los que le imploran, y en oír favorablemente
a los que le dirigen votos, en gobernar el universo y al mismo tiempo en
cumplir sus eternos e inmutables decretos. Pár. 29: «Todos los
que están en el cielo y en la tierra le dirigen votos. Los cuidados del
universo le ocupan incesantemente.»
LVI, de 96 párs. EL JUICIO:
«Cuando llegue el día del Juicio universal,» así comienza este capitulo.
Pár. 2.°: «Nadie podrá negar la realidad
de lo que digo.» Después de haber hablado del juicio y de la
resurrección, recuerda otra vez las delicias del Kafka», donde
reclinados los elegidos bajo los verdes árboles de Xabk, tendrán a su
lado hermosuras siempre vírgenes y amorosas. El capitulo termina con
estas palabras: pár. 96: «Ensalza el nombre de Dios, de Dios grande y
misericordioso.»
LVII, de 29 párs. LA PENITENCIA. Dios gusta de que se haga
penitencia de
los pecados. Pár. 4.° : «El cielo y la tierra alaban al Eterno. Es
poderoso y sabio.» Pár. 2.°: «El universo es su dominio: da según su
voluntad la vida y la muerte.» Pár. 3.° : «Es el
principio y el fin y todo lo abarca su ciencia.» Párrafo 19: «Dios
dispensa sus favores a quien le place: su beneficencia no tiene
límites.»
LVIII, de 22 párs. EL LITIGIO. Este capítulo bosqueja la
disputa entre Mahoma y Kaoula con motivo el divorcio y excita a
los musulmanes a ser fieles. Pár. 21: «Los que alcen el estandarte de la
rebelión contra Dios y su Profeta serán cubiertos de oprobio.»
LIX, de 25 párs. LA REUNIÓN. Se dice en su texto como
los judíos se
reunieron con otros de su nación y con idólatras para hacer la guerra a
Mahoma. Allí celebra las alabanzas de Dios. Pár. 24: «No hay mas que un
Dios: es el rey,, es el salvador, es el custodio del mundo. Alabanza a
Dios y anatema a los ídolos.» Pár. 25: «Los más
bellos nombres son los atributos de Dios: todos los seres creados en el
cielo y en la tierra publican sus alabanzas.»
LX, de 13 párs. LA PRUEBA. Pone a
prueba a las mujeres que han huido del seno de los infieles para
saber si les hace abandonar a sus esposos el único deseo de abrazar el
islamismo, o si proceden así por odio a ellos o por amor a algún musulmán.
Pár. 40: «¡Oh fieles! cuando las mujeres pidan asilo entre vosotros, probadlas para saber si profesan la
verdadera fe sinceramente.»
LXI, de 14 párs. EL ORDEN. Este capítulo encomia el orden y la
regularidad con que surgieron los profetas anteriores a Mahoma, entre los cuales figuran en primera línea Moisés
y Jesús. Pár. 5.° «¿Por qué me afligís tanto? decía Moisés a los israelitas: soy
intérprete de la voluntad de Dios, no lo ignoráis. Pero abjuraron de la
verdad y Dios extravió sus corazones.» Pár. 6.°: «Soy el apóstol de Dios, repetía
Jesús» hijo de María, a los judíos: vengo a confirmar la autoridad del
Pentateuco que me precedió: os anuncio la dichosa venida de Ahmet que
me seguirá.»
LXII, de 11 párs. LA ASAMBLEA. Es decir, la reunión de los musulmanes
el día de arouba, o sexto día feriado de cada semana. En este capítulo
son comparados los judíos a los asnos, que llevan los libros y no saben
aprovecharse de ellos. Acaba de este modo. Pár. 11: «Cuando se hace oír
el interés abandonan el ministro del Señor. Pero diles: los tesoros que
Dios ofrece son mucho más preciosos que las ventajas momentáneas. Dios es
el dispensador más magnífico de dones.»
LXIII, de 11 párs. LOS IMPÍOS. Trata de los enemigos del Islam entre los
cuales figuran en primera
línea los judíos impíos. Pár. 11: «Dios no diferirá por mas tiempo el
término señalado para su castigo. Ve todas las acciones.»
LXIV, de 18 párs. LA MALA FE. Ensalza el poder divino.
Pár. 1.°:
«Alaban a Dios cielo y tierra. Le corresponde la dominación y la
alabanza. Su poder es grande.» El Profeta se irrita contra los que no
abrazan sinceramente el Islam. Pár. 12: «Obedeced a Dios y a su Profeta.
Su ministro se limita a predicar la verdad; pero vosotros estáis de mala
fe.» Párrafo 13: «No hay más que un Dios, confíen en él los fieles.»
LXV, de 13 párs. EL REPUDIAMIENTO.
Pár. 1.°:«No repudiéis vuestras
mujeres más que en el tiempo señalado, es decir, cuatro meses después
de la declaración prescrita.» En seguida se dice lo que hay que dar a la
mujer repudiada.
LXVI, de 12 párs. LA PROHIBICIÓN. En este capítulo se halla la
prohibición hecha a Mahoma de repudiar a Hafsá. Pár. 3.°: «Habiendo
confiado el Profeta un secreto a una de sus mujeres, lo reveló.» Vienen
en seguida las alabanzas de María. Pár. 12: «Dios ofrece a la admiración
universal a María, hija de Amran, que conservó su virginidad. Gabriel la
infundió el aliento divino. Ella creyó en la palabra de Dios y fue
obediente.»
LXVII, de 30 párs. EL REINO.
Pár. 1.°: «Bendito sea aquel en cuyas manos están las riendas del
universo y cuyo reino no tiene límites.» Pár. 16:
«Estad seguros de que el que reina en los cielos puede producir
sacudimientos en la tierra y sepultaros en sus abismos.»
LXVIII, de 52 párs. LA PLUMA. Se menciona en él la pluma con la cual Dios
hace escribir el nombre de los elegidos. Pár. 1.°: «No lo juro por la
pluma con que escriben los ángeles y pár. 2.°: «No es Satanás sino el
cielo el que me inspira.» Pár. 3.°: «Una eterna recompensa me aguarda.»
Pár. 52: «El Corán es el depósito de la fe; fue escrito para
los hombres, para instruirlos.»
LXIX, de 52 párs. EL INEVITABLE. El día
inevitable de la resurrección será
fatal para los incrédulos. Pár. 1.°: «El día inevitable.» Pár. 2.° :
«¡Cuan terrible será este día!» Pár. 3.º: «¿Quién pudiera describirle?
Nadie puede contener la venganza celeste.»
LXX, de 44 párs. LOS GRADOS.
Pár. 3.°: «Dios es el autor y dispensador
de las recompensas y de los castigos fija los grados (las categorías)
del cielo.» Se habla después de la resurrección de los cuerpos y de las
almas. Pár. 43: «En este día los hombres saldrán de sus sepulcros con
tanta presteza como soldados que corren al botín después de la
victoria.» Pár. 44: «Sus ojos estarán humildes y bajos; les cubrirá el
oprobio. Tal es el día que les está anunciado.»
LXXI, de 28 pars. NOÉ.
Pár. 1.°: «Hemos investido a Noé con el carácter de apóstol,
diciéndole: anuncia nuestras amenazas a los pueblos antes de que llegue
el día de las venganzas.» Pár. 25: «El diluvio vengó
sus crímenes: después los expiaron en las llamas.»
LXXII, de 28 párs. LOS GENIOS. En este capítulo se habla de aquellos
seres que no son ángeles ni hombres, y que son los custodios de estos
últimos en el mundo. Pár. 1.°: «Declara, ¡oh Mahoma! todo lo que el
cielo te ha revelado. Habiendo oído los genios la lectura del Corán
exclamaron: hé aquí una doctrina maravillosa.»
LXXIII, de 20 párs. EL ENVUELTO.
Pár. J.°: «¡Oh
tú que estás envuelto en tus vestidos.» Pár. 2.°: «Levántate para orar
aunque sea de noche.» Esto es relativo a la primera revelación que
Mahoma tuvo de noche en la caverna del monte Hasah. Pár. 8.°: «Acuérdale a menudo del
nombre de Dios: abandónalo todo para pensar en él.»
LXXlV, de 55 párs. EL MANTO. «Levántate,
cúbrete, predica y ensalza al
Señor tu Dios.» Tales son las primeras palabras de este capítulo,
fragmento de elocuencia pindárica que termina de este modo. Pár. 5.°:
«Los elegidos del Señor oirán las inspiraciones divinas. Dios merece ser
temido. Su más precioso atributo es la misericordia.»
LXXV, de 40 párs. LA RESURRECCIÓN.
Pár. 4.º: «No juraré yo por el día de la resurrección.» Pár. 35
«Mortales, os lo repito: la muerte os sigue, está próxima a heriros.»
Pár. 40: «¿Carecería de poder el Criador del
género humano para hacer revivir a los muertos?»
LXXVI; de 30 párs. EL HOMBRE. «El hombre existió largo tiempo sin tener
pruebas de nuestra poderío.» Tal es el principio de este capítulo.
Párrafo 29; «El Corán os ofrece la instrucción; daos prisa si queréis
aprovecharos de este volumen.» Párrafo 30: «Solo la voluntad de Dios
puede determinar la vuestra. Será misericordioso. Prepara para los
impíos suplicios horribles.»
LXXVII, de50 párs. Los
MENSAJEROS. Pár. 1.°: «Por los mensajeros que se siguen (los ángeles):» Pár. 2.°:
«Por los vientos que traen la fecundidad.» Pár. 4.°: «Por los versos del
Corán.» Pár. 5.°: «Por los mensajeros que avisan.» Pár. 6.°: «Las penas
que os anuncio llegarán muy pronto.» Pár. 36. «Desgraciado en este día
del que haya tratado a la verdad de impostura.» Pár. 50: «¿En qué otro libro creerán después del
Corán?»
LXXVIll, de 41 párs. LA GRAN NOTICIA.
Pár. 1.° «¿De qué hablar ahora?» Pár. 2.°: «¿acaso de una GRAN NOTICIA?» Pár. 3.°: «¿Cuál es el objeto de vuestras discusiones?» Pár. 4.°: «Sabrán
la verdad.* Pár. 5.º: «La sabrán
infaliblemente.» El poeta elocuente prosigue de este modo describiendo
el día de la resurrección.
LXXIX, de 47 párs. LOS MINISTROS. Se trata de los ángeles, ministros de
Dios que arrancan violentamente a las almas de los cuerpos moribundos de
los infieles, a la par que extraen con suma dulzura las de los
musulmanes. Pár. 1.°: «Por los ministros que asaltan violentamente las
almas.» Pár. 2.*: «Por los que las quitan suavemente:» Pár. 3.°: «Por los
que hienden con rapidez el aire.» Pár. 4.°: «Por los que preceden a los
justos:» Pár. 5.°: «Por los que presiden el destino del universo.» Pár.
6.°: «Llegará un día en que el sonido de la trompeta siembre por todas
partes el espanto.» Pár. 42: «¿Pero cuándo llegará este fatal momento?» Pár.
44: «Dios lo sabe: él ha fijado el término.»
LXXX, de 42 párs. EL ROSTRO VUELTO. En este capitulo se lamenta Mahoma
de sí propio por haber descuidado dar enseñanza a un khoureysch ciego
que solicitaba ser instruido en el Islam. Pár. 1.°: «El poeta ha
mostrado una frente severa.» Pár. 2.º: «Porque se presentó un ciego.» Pár. 3.°: «¿Y quién te aseguró que no fuera virtuoso?» Se habla en
seguida de Abdalla, uno de los secretarios del Profeta, que alteró según
le plugo algunos versos del Corán. Pár. 45: «Escrito por una mano fiel y
justa.» Pár. 46: «Perezca el que le hizo apóstata.»
LXXXl, de 28 párs. LAS TINIEBLAS.
Pár. 4°: «Cuando el sol se cubra de tinieblas.» Pár. 2.° «Cuando se desprendan las estrellas del firmamento,
etc» Esta sura anuncia los signos que precederán al día de la
resurrección. Anula el uso bárbaro que tenían los árabes de enterrar
a las hijas inmediatamente después de su nacimiento cuando no tenían
medios para
sustentarlas. Pár. 8.°: «Se preguntará qué delito cometió la pobre
niña.»
LXXXII, de 19 párs. EL ROMPIMIENTO. «Cuando el cielo sea roto y
desgarrado habrá llegado el momento de que sea juzgado el hombre.» Sobre
este tema gira este capítulo. Nada deben temer los justos, porque, pár. 10, «encima de su cabeza habrá ilustres custodios.»
LXXXIII; de 36 párs. LA MEDIDA INJUSTA. Se trata en este capítulo de
hurtos, de usuras, de asesinatos, como de acciones injustas. Se habla de
los libros en que estarán registradas las obras humanas. Pár. 7.°: «No
podréis dudar de ello; el libro del perverso será el Sedjin.» Pár. 18:
«Estas amenazas son verdaderas: el libro de los justos es el Aliim.»
LXXXIV, de 25 párs. LA APERTURA. «Cuando el cielo sea
abierto, de manera que deje ver la
Majestad divina, el hombre deberá dar cuenta de lo que
hubiere hecho.» Así da principio este capítulo. Se habla también en él de
la resurrección. Pár. 19: «Cuando cambiéis de estado, es decir, cuando
el hombre pase de la vida a la muerte, y de la muerte a la vida.» Pár. 25: «Los hombres virtuosos gozarán de la felicidad eterna.»
LXXXV, de 22 párs. SIGNOS CELESTES.
Pár. 1.°: «Por los signos que existen en los cielos (los del zodiaco).» Pár. 2.°: «Por el día de la resurrección.» Pár. 3.°: «Por el que da
testimonio (Mahoma).» Pár. 21: «Este libro es el glorioso Corán.» Pár. 22: «Está preservado sobre la
mesa.»
LXXXVI, de 17 párs. EL ASTRO NOCTURNO.
Pár. 1.°: «Por el cielo y la estrella nocturna.» Pár. 2.°: «¿Quién te hará la descripción?
Pár. 3,°:
«de la luz cuyas chispas penetran por todas partes, etc.»
LXXXVII, de 19 párs. EL ALTÍSIMO.
Pár. 1.°: «Alaba el nombre del Señor Dios altísimo.» Pár. 2.°:
«Crió todas las cosas y dio la perfección a sus obras.»
LXXXVIII, de 27 párs. EL VELO OSCURO. Pár, 1:°: «¿Se te ha hecho la
descripción del Velo tenebroso?» Se habla en él de las venganzas
celestes. Pár. 24: «El apóstata, impío, el incrédulo,» Pár. 25. «serán
víctimas de las venganzas celestes.» Pár. 26: «Comparecerán en nuestro
tribunal» Pár. 27, «y haremos den cuenta de todo.»
LXXXIX, de 30 párs. LA AURORA.
Pár. 1.°: «Por la aurora y diez noches.» Pár. 2.°: «Por la reunión y la
separación.» Pár. 3.°: «Por la llegada de la noche.» Pár. 4.°: «¿No es esta una sentencia para quien tiene
inteligencia? Todas las cosas han sido creadas por nosotros dobles; solo
Dios es único.»
XC, de 20 párs. LA CIUDAD. Se habla en él de la Meca, comparada al
delicioso país donde habitarán los justos en la vida futura. Pár. 1.°:
«No juraré por esta ciudad.» Pár. 2.°: «Ella es su asilo.» Después trata
el capítulo de algunos deberes de los musulmanes. Pár. 11: «¿No le hemos
sometido a la última prueba?» Pár. 12: «¿Cuál es esta prueba?» Pár. 13:
«La de rescatar el esclavo.» Pár. 14: «Alimentar el que tiene hambre.»
Pár. 15: «Abrazar la fe y predicar la perseverancia.» .
XCI, de 16 párs. EL SOL. En todo este capítulo, a diferencia de los
demás, se encuentra continuamente la misma rima. Pár. 1.°: «Por el sol y
sus brillantes rayos.» Pár. 2.° «Por la luna que le sigue » Pár. 3.°:
«Por la luz que se muestra en su gran, claridad, etc.»
XCII, de 21 párs. LA NOCHE OSCURA.
Pár. 1.°: «Por la noche que tiende sus tenebrosas alas.» Párrafo 19:
«Dios no deja jamás un beneficio sin recompensa.» Pár. 20: «Agradar a
Dios debe ser nuestro único deseo.» Pár. 21: «La posesión del paraíso hará tu felicidad.»
XCIII, de 11 párs. EL SOL ALTO.
«Por el sol en lo más alto de su carroza.» Pár. 2.°: «Por las
tinieblas de la noche.» Pár. 3.°: «El
Señor no te ha abandonado; no eres odiado por él.» Este capítulo es
relativo a los quince días pasados sin que Mahoma tuviese sus
pretendidas revelaciones celestes.
XCIV, de 8 párs. LA DILATACIÓN.
Pár. 1 .*: «Hemos dilatado su corazón, es decir, iluminada, curándole de
la ceguedad de la ignorancia.» Pár. 2.º: «Te hemos descargado del peso
de la idolatría.» Pár. 8.°: «Eleva a
Dios un corazón lleno de amor.»
XCV, de 8 párs. LA HIGUERA.
Pár. 1.°: ¿Por la higuera y el olivo.» Pár. 2.°: «Por el monte de
Moisés.» Pár. 3.°: «Por todo este pais fiel (la Arabia).» Pár. 4.°: «Hemos criado el hombre en sus admirables
proporciones.»
XCVl, de 19 párs. EL ESPANTO. Mahoma
se espantó la primera vez que oyó la voz del espíritu Gabriel; era la
primera palabra que le había llegado del cielo. En el pár. 4.° se hace
mención de Henoch, que fue el primero que se sirvió de la pluma para
escribir. Pár. 19: «No escuches al impío; adora al Señor; elévate a su
trono.»
XCVII.de 5 párs. AL KADAAR. El título de
este capítulo significa
nobleza y sabiduría. Es relativo a la noche en que el Corán fue revelado
por la primera vez a Mahoma.
XCVIII, de 8 párs. LA EVIDENCIA.
Pár. 1.º: «Los idólatras, los
cristianos y los judíos no se han alejado de ti sino después de haber
visto la evidencia,» es decir, que la doctrina del Corán prueba hasta
la
evidencia la existencia de Dios único.»
XCIX, de 8 párs. EL TEMBLOR
DE TIERRA. Pár. 1.º: «Cuando la tierra se
conmueva por un violento temblor». Pár. 2.°: «Cuando haya arrojado de
su seno los cadáveres que tenía encerrados,» Pár. 3.°: «dirá el hombre: ¡qué
espectáculo, etc!»
C, de 11 párs. LOS CABALLOS.
Pár. 1.°: «Ciertamente el hombre es ingrato para con Dios como un
caballo sin domar.» Pár. 7.°: «El mismo es un testimonio de la
ingratitud.» Pár. 11: «¿Ignora acaso que Dios conoce
sus acciones?»
CI, de 8 párs. LA CALAMIDAD. Se habla de nuevo en él del día terrible de
la resurrección. Pár. 1.°: «¡Día de calamidad! ¡Día espantoso!» Pár. 2.°:«
¿Quién podrá hacer la descripción?»
CII, de 8 párs. LA AVARICIA.
Pár. 1.°: «¿Debe ocuparos la avaricia de reunir hasta que bajéis al
sepulcro?» Pár. 2.°: «¡Ay! un día llegará en
que conoceréis cuanto os habéis engañado!»
CIII, de 3 párs. LA TARDE.
Pár. 1.°: «Juro por la tarde, que el hombre corre a su pérdida.» Pár. 2.°:
«Orad y exhortaos recíprocamente a ser
justos.» Párrafo 3.°: «El que convierte en un deber el orar será
salvado.»
CIV, de 9 párrafos. LOS CALUMNIADORES.
Pár. 1.°: «¡Desgracia al malo
y al calumni«ador! Termina de esta manera: Pár. 9.°: «Para ellos no habrá
remisión en el terrible día.»
CV, de 5 párs. EL ELEFANTE.
Pár. 1.°: «¿ignoras como Dios trata al
conductor de los elefantes!)) Este párrafo es relativo a Abraham y a la guerra llamada
del Elefante.
CVI, de
4 párs. LOS KHOUREYSCH. Pár. 1.°: «A la unión de los khoureyseh.» Par.2.°: «Hacen con seguridad el comercio en verano y en
invierno.» Pár. 3.°: «Que adoren a Dios, que los libertará de la
escasez,» Pár. 4.°: «y que los
libertó del temor de Abraham,»
CVIl, de 7 párs. LA MANO GENEROSA.
Pár. 1.°: «¿Has visto al malo que niega al castigo?» Pár. 2.°: «Es el
mismo que devora al patrimonio del huérfano,)» Pár. 3.°- «y que no piensa en alimentar al pobre.» Pár. 4.°:
«¡Desgraciados de los hipócritas» Pár. 5.°: «Oran con negligencia.»
Pár. 6.°: «y solo por ostentación.» Pár. 7.°: «Se niegan a socorrer a
los necesitados.»
CVIIL de 3 párs. EL KHAOÜSTER. El título de este corto capítulo, se
deriva del río del paraíso.
CIX, de 8 párs. LOS INFIELES.
Pár. i.°: «¡Escuchad, infieles!» Pár. 2.°:
«No adoraré vuestros simulacros, etc.» Este pasaje es relativo a una
invitación dirigida a Mahoma: le habían dicho: «Adora nuestros dioses
durante un año, y nosotros adoraremos el tuyo otro tanto tiempo.»
CX, de 3 párs. LA ASISTENCIA.
Pár. 1,°: «Cuando Dios envíe el socorro y la victoria (para la conquista
de la Meca),» Pár. 2.º «veréis a los hombres acudir en tropel para
abrazar el islamismo.» Pár. 3°. «Ensalza él
nombre del Señor, implora su clemencia, es misericordioso.»
CXI, de 5 párs. ABOUGEHEL. Esta
sura es relativa al hijo de Motaleb,
enemigo declarado del Profeta.
CXII, de 4 párs. LA UNIDAD. Esta corta
sura es una profesión de fe que
los musulmanes se complacen en repetir: «Habla.— Dios es único.— Es
eterno. No ha engendrado hijo ni ha sido engendrado.— No hay iguales.»
CXIII, de 5 párs. EL DIOS DE LA MAÑANA. Este
capítulo, así como el
siguiente, está considerado como un preservativo contra los encantos; se
dice que Mahoma le había empleado con éxito. Los musulmanes le dan el
nombre de Maoudhat, que significa preservativo, y algunos no dejan de
recitarlo por la mañana y por la tarde. Par 1. . «Coloco mi confianza en
el Dios de la mañana, a fin que me liberte de los males con que me
encuentro abrumado; de la influencia de la luna cubierta de tinieblas;
de los maleficios de los que soplan en los nudos; y de los negros designios que
medita el envidioso.»
CXIV, de 6 párs. LOS HOMBRES. «Pongo mi confianza en el Señor, rey de los
hombres, Dios de los hombres, a fin de que me liberte de las tentaciones
de Satanás, que sopla el mal en los corazones, y a fin de que me
defienda contra los insultos de los genios maléficos.»
Es notable este libró por los términos respetuosos con que menciona
varias veces a Jesucristo y María. Mahoma, como lo hace notar Pedro
Damián, es uno de los escritores más antiguos que hayan hablado de la
concepción de la Virgen, madre de Jesús. Alude a ella en los capítulos III pár. 37; XXI, pár. 90, y LXVI, pár. 12. Tal vez Mahoma había sacado
esta noción en sus relaciones con algunos de los cristianos que
perseguidos en Siria y en Egipto por su creencia a la inmaculada
Concepción se habían refugiado en Arabia. Desde Mahoma hasta San
Bernardo, continúa el mismo cardenal, no se encuentra. ningún escritor
que haya hablado de ella, lo que hace conjeturar que esta creencia fue
llevada a Occidente por los cruzados en el siglo XII. Se ve la
prodigiosa historia de Moisés y la milagrosa vida de Jesús consagradas
y embellecidas en varios pasaje del Corán; y los judíos, así como los
cristianos, se alaban de haber inculcado su fe a los musulmanes.
Recomienda Mahoma en efecto a sus discípulos un respeto misterioso
tanto para el legislador de los hebreos como para el autor del
cristianismo. Los musulmanes dicen que loa enemigos de Cristo, en su
perversidad, conspiraron contra su vida, pero que solo su intención fue
culpable, en atención a que un ser fanático, o más bien un malvado,
el mismo traidor Judas, fue sustituido sobre la cruz al santo, al
justo; al inocente que fue arrebatado al cielo. La sabiduría de Moisés y la piedad de Jesús eran, según dicen, iluminados de
Dios, y aquellos prudentes legisladores anuncian a las futuras
generaciones la venida de un profeta, más ilustre que ellos mismos. La
promesa evangélica del Paracleto, fue figurada antes por Mahoma, el
último apóstol de Dios.
Se habrá notado que Mahoma comprendió la sustancia de su doctrina bajo
estas dos proposiciones o artículos de fe, a saber: unidad de Dios;
mahoma es su apóstol. En virtud del segundo de estos artículos, todas las
prescripciones que juzgó a propósito formular, fueron recibidas o
adoptadas por sus sectarios, como de institución divina.
La observación de las prácticas enunciadas en el Corán valdrá en
recompensa a los musulmanes obtener el Jennath o paraíso, donde ellos
gozarán de las delicias del Korkan, sitio encantador, que como se ha
visto ea los capítulos II, XLIV, LIV, es morada de hermosuras siempre
juveniles. Allí se bañan en fuentes de agua de rosa, habitan en palacios
de diamantes y de perlas, y constituyen una de las principales
felicidades de los fieles.
Los mahometanos materialistas suponen que la feliz mansión habitada por
estas resplandecientes hurís debe ser así mismo la de los verdaderos
creyentes. Se le llama también al-Jennath, el jardín, añadiendo algunas
veces la palabra ferdaws, de delicias, o bien el epíteto AL-MAWAD, de la
morada, y también al-noin, del placer. Habrá en este lugar diferentes
grados de ventura, y la menor de ellas producirá delicias a que nada
puede alcanzar en el mundo, a menos de hallarse dotado con la fuerza de
cien hombres. Tal será la robustez con que Dios dotará a los
bienaventurados en el otro mundo. A fin, pues, de que se puedan
saborear en toda su plenitud los placeres del paraíso, aseguran los
materialistas
que sus felices habitantes gozarán de una juventud perpetua, y gozarán
de la fuerza que posee comúnmente una persona de treinta años.
En este materialismo se considera que el río Khaouster tiene el curso de
un mes de marcha. Sus riberas son del oro mas puro, y los guijarros que
arrastra su corriente son perlas y rubíes: su arena es tan odorífera
como el almizclé y el aloe; sus aguas son más blancas que la leche y más
dulces que la miel; su espuma es más brillante que las estrellas, y el
que la prueba una vez sola no vuelve a tener sed nunca y se hace
inmortal. Sin embargo, los doctores místicos, y especialmente el
comentario titulado Thawilat, quieren que este río de abundantes
riquezas sea símbolo de la multitud de nociones sobrenaturales, yendo
todas a perderse en la unidad de Dios, de donde procede la
multiplicación de toda clase de bienes. Según ellos, este río salta del
jardín del Espíritu divino, manantial de todo bien y de toda ciencia.
Es digno de especial atención el Corán por haber sido
siempre desde Mahoma hasta el día el código civil y religioso de
numerosas naciones que profesan el Islam. Es considerado no solo como fundamento de la
teología, sino también como jurisprudencia criminal y civil. Las leyes
que en Oriente regulan las naciones y los derechos de la especie humana,
son contempladas en todas partes cómo una sanción infalible e inmutable
de la voluntad de Dios. Este servilismo litigioso es a veces perjudicial
al bien del estado. El legislador poco instruido, se dejó arrastrar
frecuentemente a las preocupaciones de su país, y hasta a las suyas
propias, porque instituciones buenas quizá para la Arabia no convienen
de cierto a ricas comarcas como aquellas donde se alzan Delhi, Ispahan y
Constantinopla, que tenía pretensiones de avasallar el Profeta. Sin
embalo, siempre que el código sagrado se halla en oposición con los
principios de equidad y de justicia, respecto del país, de las personas,
de las circunstancias, el cadí o juez por poco sabio que sea, coloca
sobre su cabeza el volumen santo, después de haberlo besado con respeto
y sustituye al texto una interpretación más conforme a las costumbres y
a la política del tiempo.
Las principales ediciones o antiguas copias del Corán se pueden reducir
a siete, de las cuales dos fueron publicadas en Medina, la tercera en la
Meca, la cuarta en Coufa: la quinta en Bassora, la sexta en Damasco, la
sétima fue llamada edición común o vulgar. La primera de estás ediciones
hace ascender el número total de períodos o de versículos a 6.060; la
segunda y la quinta cuentan 6.214; la tercera, 6.219; la cuarta, 6.230:
la sexta, 6.236; y la sétima, 6.243. Dícese, no obstante, que todas
estas ediciones cuentan el mismo número de palabras y de letras (3).
No conozco ninguna traducción italiana del Corán. La
de Du Ryer en francés, es trivial siempre, jamás se arriesga a
reproducir las osadías árabes. Sustituyendo a los versículos la forma de
discurso continuo los encadena por medio de una trabazón fútil y común.
Me he servido del discurso preliminar sobre el mahometismo impreso al
frente de la traducción inglesa de Jorge Sale. Marracci empleó cuarenta
años en hacer una al latín, muy literal, es decir, bárbara; pero la
enriqueció con notas preciosas y pasajes de autores árabes, aunque
propendiendo a hacer una refutación haya escogido los que le ofrecen la parte mas bella. La de Savary es mejor: el Corán traducido del
árabe, acompañado de notas y precedido de un compendio de la vida de
Mahoma, sacado de los escritores orientales de mas estima, París, 1783.
También nos hemos servido de la traducción hecha sobre el texto árabe,
por Mr. Kazimirski, intérprete de la legación francesa en Persia, y de la
introducción de Mr. Pauthier: Los libros sagrados del Oriente,
París,
1840.
__________
(1) En su orden exterior el Corán se
asemeja mucho a nuestros libros sagrados. A veces se le llama al-Khitab,
es decir, el libro, la Biblia. Los hebreos dan al Testamento el nombre
de Karah o Mikra. Los sowar (plural de soura) árabes corresponden a los
sura o toura de los hebreo, que llaman Sedarim las cincuenta y tres
divisiones del Pentateuco. El nombre de ayat dado por los árabes a los
versículos; expresa la misma idea que ototh en hebreo.
(2) Errare faciet opera eorum, id est, inutilia reddet.— Marraccio.
(3) Garcin.—Exposición de la fe musulmana, París,
18145. Cludius.— Mohameds
religión œus dem Koran dargelegt. Will Taylor.-The histori of
mohammedanism and its sects, Londres, 1834.
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