Torre de Babel

Aristóteles – Historia de los hombres célebres de Grecia

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Historia de los hombres célebres de Grecia – Capítulo V – Aristóteles

Aristóteles, que mereció el sobrenombre de «Príncipe de los filósofos», nació en Estagira, ciudad de Macedonia, el año 384 anterior a la Era cristiana. Su padre, Nicómaco, era médico, y murió cuando más necesaria era su tutela para su hijo, así fue que se entregó éste a una mala vida y se hizo guerrero; pero abandonó luego su carrera para seguir su inclinación a los estudios. El oráculo de Delfos le prescribió que fuese a Atenas, lo que hizo, y entró en la escuela de Platón, cuya gloria fue. Para estudiar comía y dormía poco, y cuéntase que para no dormir cogía en la mano una bola de bronce, que cuando lo vencía el sueño se escapaba de su mano, despertándole luego el ruido que producía al caer.

Cuando murió Platón, sentido de que no fuese a él, sino a su sobrino Espeusipo, a quien dejase por sucesor en la enseñanza, se fue a Atarna con su amigo Hermias

Cuando Alejandro el Grande tuvo catorce años, su padre Filipo encargó a Aristóteles de educarlo, en estos términos: «Tengo un hijo, escribía, y doy gracias a los dioses, no tanto por habérmelo concedido, como porque ha sido en tiempo de la vida de Aristóteles. Espero que haréis de él mi digno sucesor, y un rey digno de serlo de Macedonia».

Las esperanzas de Filipo se cumplieron. Cuando Alejandro emprendió sus conquistas, Aristóteles regresó a Atenas, donde fue recibido con los honores debidos al preceptor de Alejandro y al primer filósofo de aquel tiempo, y le dieron el Liceo para que estableciese allí su escuela. Enseñaba por lo regular paseándose, por lo cual fue denominada su escuela o sistema de Peripato o de Peripatéticos

La pasión que tuvo por su mujer Pitáis lo llevó, cuando ésta murió, a tributarle el mismo culto y a hacerle los mismos honores que tributaban los atenienses a Ceres, lo que sabido por su sacerdote Eurimedón lo denunció. Aristóteles, recordando la suerte de Sócrates, huyó a Calsis. Murió a los 63 años, de un cólico, otros dicen que envenenado, dos años después de la muerte de su discípulo Alejandro. Dejó una hija, que casó con un nieto de Demurato, rey de Lacedemonia, y un hijo llamado Nicómaco, para el que escribió sus libros de moral. Éstas son algunas de sus sentencias:

1. Lo que más pronto envejece es un beneficio.

2. La filosofía nos enseña a hacer voluntariamente lo que los otros hacen obligados a ello.

3. La esperanza es el sueño de un hombre despierto.

4. Seamos amigos de Sócrates y de Platón; pero seámoslo más de la verdad.