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CUARESMA y salud – Voltaire – Diccionario Filosófico

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CUARESMA

Cuaresma - Diccionario Filosófico de VoltaireSólo nos ocuparemos de la Cuaresma con relación a su parte civil. Pero es útil y conveniente que haya una época en el año en la que se maten menos toros, menos terneras, menos corderos y menos volatería. Todavía no hay pollos jóvenes ni pichones en febrero y en marzo, que es la época de la Cuaresma. Es conveniente que se suspenda algunas semanas la carnicería en los países donde los pastos no son tan alimenticios como en Inglaterra y Holanda.

Los magistrados han dispuesto sabiamente que la carne se venda más cara durante ese tiempo en París, y que el exceso de lo que se saque de ella se entregue a los hospitales. Éste es un producto casi insensible que pagan durante corto tiempo el lujo y la gastronomía a la indigencia, porque los ricos son los que no tienen bastante fuerza de voluntad para guardar la Cuaresma, ya que los pobres ayunan todo el año.

El reducido número de ricos, hacendistas, prelados, magistrados, grandes señores y grandes damas que se dignan comer de vigilia, ayunan durante seis semanas saboreando lenguados, salmones y otras clases de exquisitos peces.

Uno de nuestros más famosos hacendistas tenía ajustado por cien escudos diarios un correo para que le trajera pescado fresco a París. Ese gasto hacía vivir a mucha gente, y el que lo abonaba tenía la satisfacción de comer pescados más sabrosos que la carne. Lúculo no hubiera celebrado la Cuaresma con mayor voluptuosidad.

No sucede lo mismo a los pobres. Los que comen cordero, por poco dinero cometen un gran pecado, pero buscarán inútilmente ese alimento durante la Cuaresma. ¿Qué comerán, pues? Castañas, pan de centeno, queso fabricado con la leche de sus vacas, cabras y ovejas, y los huevos que ponen sus gallinas. En algunas iglesias, sin embargo, se les prohíbe que coman durante la Cuaresma huevos y todo lo que tenga leche. ¿Qué pueden entonces comer? Nada. Consienten en ayunar, pero no en morirse de hambre, porque les es absolutamente necesario vivir, aunque no sea mas que para trabajar las tierras de los frailes.

¿Preguntaremos si es justo que pertenezca al ramo eclesiástico prohibir a los labradores que coman queso que ellos mismos fabrican y huevos que les ponen sus gallinas? Debe pertenecer al ramo civil, que es el que debe velar por la salud de sus habitantes, todo lo que hace referencia al ramo de salud pública. En esto no debe inmiscuirse la autoridad religiosa. No encontramos en ninguna parte que Jesucristo prohibiera a los apóstoles comer tortilla; al contrario, en el Evangelio de San Lucas, capítulo X, les dice: «Comed todo lo que os den.»

La santa Iglesia manda que se observe la Cuaresma, pero su mandato sólo se extiende al corazón, y sólo puede imponer penas espirituales. No puede condenar hoy a la hoguera, como hacía antiguamente, al pobre hombre que, no teniendo mas que tocino rancio, se lo coma con un pedazo de pan negro al día siguiente del martes de Carnestolendas.

Algunas veces, en ciertas provincias, los curas, excediéndose de su deber y olvidando los derechos que competen a la autoridad civil, se meten en las posadas, casas de comidas y restaurants, para ver si los cocineros tienen algunas onzas de carne en sus marmitas, algunos pollos asados y algunos huevos en el armario. Si encuentran algo de esto, intimidan a los sencillos habitantes del pueblo, usando con ellos hasta de la violencia, porque esos infelices ignoran que los eclesiásticos usan de un derecho que no tienen, y los sujetan a una inquisición odiosa y digna de castigo.

Sólo los magistrados pueden legislar sobre los géneros más o menos abundantes que pueden alimentar a los habitantes de las provincias. El clero tiene obligaciones más elevadas.

II

Los primeros que tomaron la resolución de ayunar, ¿se sujetaron a ese régimen por mandato del médico después de sufrir indigestiones? La carencia de apetito que sentimos cuando nos vemos sumidos en la tristeza, ¿fue el primitivo origen de los días de ayuno prescritos por las religiones tristes? ¿Los judíos copiaron la costumbre de ayunar de los egipcios, de los que tomaron multitud de ritos y ceremonias?

¿Por qué Jesús estuvo ayunando cuarenta días en el desierto, adonde le transportó el diablo? San Mateo nota que cuando salió de la Cuaresma tuvo hambre. ¿No tendría hambre también durante la Cuaresma? ¿Por qué la Iglesia romana considera como un crimen comer en los días de abstinencia animales terrestres y como obra meritoria saborear lenguados y salmones? El papista rico que tenga en su mesa pescados que le cuesten quinientos francos se salvará, y el pobre que se muera de hambre y coma veinte céntimos de tocino salado se condenará.

¿Por qué se necesita pedir permiso al obispo para comer huevos? El rey que mandara a sus vasallos que no comieran huevos, ¿no sería considerado como el más ridículo de los tiranos? ¿Por qué los obispos tendrán aversión a las tortillas?

¿Parece creíble que en algunas naciones católicas hayan existido tribunales bastante imbéciles, cobardes y bárbaros, para condenar a muerte a infelices ciudadanos que no cometieron más crimen que haber comido carne de caballo durante la Cuaresma? El hecho, sin embargo, es cierto, y yo tengo en las manos un decreto de esa clase. Lo extraño de esos hechos es que los jueces que se atrevieron a dictar semejantes sentencias se creen más ilustrados que los iroqueses.

Sacerdotes idiotas y crueles, ¿a quiénes mandáis que observen la Cuaresma? ¿A los ricos? Ellos se guardan bien de observarla. ¿A los pobres? Para ellos todo el año es Cuaresma. Los infelices labradores casi nunca prueban la carne y no tienen dinero para comprar pescado. ¿Cuándo se abolirán leyes tan absurdas?