Torre de Babel

Ceres – Mitología de la juventud

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Mitología de la juventud – Capítulo XIV – Ceres

P. ¿Quién era Ceres

R. Ceres, diosa de la agricultura y de las mieses, era hija de Saturno y de Cibeles, y hermana de Júpiter, de Neptuno y de Plutón.

P. ¿Qué se dice de su conducta?

R. Su conducta y sus costumbres fueron al principio bastante desarregladas; pero luego se arrepintió de sus extravíos, se vistió de luto y se ausentó del mundo tanto tiempo que hubiera resultado una hambre general si no se hubiese conseguido hacerla volver.

P. ¿Por otra parle, no ejerció Ceres la beneficencia?

R. Sí: enseñó a Triptolemo, hijo de Eleusio, rey de la Ática, el arte de cultivar la tierra, y le dio su carro tirado por dragones con alas, mandándole que recorriese el mundo, para enseñar la agricultura a sus habitantes. A su vuelta instituyó en honor de la diosa los misterios de Eleusis.

P. ¿Qué cosa eran estos misterios?

R. Los misterios de Eleusis eran unas fiestas, que se celebraban en Atenas, cada cinco años, en honor de Ceres. Solamente los iniciados podían asistir a ellas, y cualquiera que revelara sus ceremonias secretas era condenado a una muerte ignominiosa.

P. ¿No sucedió a Ceres una desgracia muy grande?

R. Sí: inconsolable por la perdida de su hija Proserpina, que Plutón arrebató, encendió dos teas en las llamas del Etna, y se puso a correr el mundo en busca de ella.

P. ¿Qué hizo cuando supo el destino de su hija?

R. Obtuvo de Júpiter la promesa de que la seria devuelta si, durante su mansión en los Infiernos, no había comido cosa alguna. Supo Júpiter, por una indiscreción de Ascalofo, su custodio, que Proserpina, paseándose en los jardines de Plutón, había cogido una granada y comido siete granos de ella; de suerte que el único favor que Ceres pudo conseguir fue el de que su hija pasase seis meses del año en compañía de su madre, y los otros seis en la de su esposo.

P. ¿En muchas circunstancias no se mostró muy irascible?

R. Sí: Abbas, que se burló de ella, fue cambiado en lagartija: Erisictón, que cortó un bosquecillo que la estaba consagrado, fue castigado de un modo tan horroroso, que devoraba su propio pellejo; y unos paisanos, que quisieron impedirla el beber en una fuente, fueron transformados en ranas.

P. ¿Con qué nombres se distinguía a Ceres

R. Del mismo modo que a Cibeles, era llamada algunas veces Magna-Dea, (la Gran-Diosa) Bona-Dea (la Buena-Diosa), Alma, Mammosa, como madre de los hombres, y Tesmofora o legisladora, porque enseñó a los hombres a marcar sus propiedades con mojones.

P. ¿Cómo se representaba a Ceres

R. Como una matrona bella y majestuosa, coronada de espigas de trigo; en una mano una hoz, o adormideras y espigas mezcladas, y en la otra una tea encendida; regularmente va coronada con una guirnalda de adormideras. Todos los poetas atribuyen a Ceres la invención de la labranza, y la hacen presidir a las mieses y a cuanto mira a la agricultura.