Torre de Babel

DEUDA PÚBLICA – Vocabulario de la economía

TORRE DE BABEL EDICIONES

image

Portal de Filosofía,  Psicología y Humanidades

Diccionario Enciclopédico Hispano-Americano
Selección de artículos de una de las más importantes y clásicas Enciclopedias en lengua española

Biblioteca del pensamiento
Textos íntegros de obras fundamentales en Filosofía y Humanidades

Biografías y semblanzas
Vidas y referencias biográficas de los filósofos y pensadores

Índices y sumarios
 Índices y sumarios de las obras clásicas del pensamiento

En la red y en español
Directorio y sumarios  de revistas de filosofía en español editadas en la red

Historia de la filosofía
Los principales pensadores: teoría, ejercicios, textos resúmenes…

Historia de la filosofía
Edición digital de la Historia de la Filosofía de J. Balmes

Diccionario filosófico
de Voltaire
Edición digital

Diccionario de filosofía
Breve definición de los conceptos filosóficos más importantes

Razón vital
Foro dedicado a José Ortega y Gasset

Curso de Psicología

Vocabulario de psicología
Los principales conceptos, tesis y escuelas en el área de la Psicología

La psicología contemporánea
Manual del filósofo y psicólogo español J. Vicente Viqueira
 

 

VOCABULARIO DE LA ECONOMÍA – José Manuel Piernas Hurtado (1843-1911)

Índice

 

Destajo  ◄

Principales conceptos de economía

    ► Difusión del impuesto

Deuda pública

Representa la suma de los préstamos recibidos y no devueltos por los Gobiernos.

Las necesidades económicas del Estado deben ser satisfechas por medio del impuesto; pero hay circunstancias extraordinarias, momentos de angustia para las naciones en que la guerra o una calamidad cualquiera destruye la riqueza y hace la contribución imposible o insuficiente, y entonces es preciso acudir al empleo del crédito público, que no es en último término más que el anticipo de los impuestos. Lejos de mantenerse los Gobiernos dentro de esos limites, únicos en que les es lícito hacer uso de su crédito, han contratado numerosos empréstitos en circunstancias normales para compensar los defectos de un a mala administración, sostener sus despilfarros, alimentar ambiciones políticas y guerras inicuas y comprometer a los pueblos en empresas temerarias. Durante algún tiempo se ha creído que la existencia de la Deuda pública antes favorecía que perjudicaba a la riqueza general, y esto ha contribuido poderosamente a que los débitos de las naciones se eleven hasta las sumas enormes que hoy las abruman; pero ya nadie sostiene tales errores, y todo el mundo sabe que la deuda no es signo de prosperidad ni causa de riqueza, porque significa, muy al contrario, un apuro al contraerla y la falta de recursos al no pagarla, y el servicio de sus intereses exige grandes sacrificios a las fortunas particulares. Por eso la reducción de la deuda es una necesidad sentida vivamente y preocupa a los Gobiernos que se hallan en condiciones de llevarla a cabo.

 

Dos son los sistemas que pueden emplearse para extinguir las deudas públicas: la amortización gradual y la conversión de créditos

Ningún Gobierno podría obtener el capital necesario para pagar a un tiempo todas sus deudas sin consumar la ruina del país, y no sería, por otra parte, equitativo que abonase a la par los fondos públicos cuando por las emisiones a capital nominal representan un valor mayor del que se entregó por ellos.

 

 

La amortización por medio del interés compuesto que se ha aplicado viciosamente a la Deuda pública es un sistema desechado por completo (V. Amortización); pero la amortización que consiste en adquirir con el sobrante del presupuesto los créditos en circulación, ya directamente en la Bolsa, ya en pública subasta o por sorteo, es un procedimiento legitimo y eficaz. Tiene, sin embargo, el inconveniente de que su acción es lenta, y elevando sin cesar el valor real de los títulos, sus resultados son menores cada día.

La conversión (V. Conversión de créditos) disminuye gratuitamente el interés o el capital de la Deuda cuando mejora el crédito de los Estados, haciendo que nuevas emisiones más favorables reemplacen a las antiguas.

El mejor sistema es la combinación de esos dos medios: la amortización, que hace subir el precio de los fondos para levantar el crédito, y la conversión para utilizar esas condiciones y operar una reducción de los títulos. Este doble juego, practicado con tino y constancia, aligeraría de una manera rápida y sensible el gravamen de las deudas públicas; pero exige, en primer término, la desaparición de los capitales nominales, y después el estado de normalidad en la Hacienda de los pueblos. (V. Empréstitos).

Vocabulario de la Economía – Nomenclatura y principales conceptos de economía (editado: 5-11-2007)                            DEUDA PÚBLICA

Destajo  ◄

 

    ► Difusión del impuesto

 

 

© TORRE DE BABEL EDICIONES – Edición: Isabel Blanco – Maquetación y diseño web: Javier Echegoyen –  Aviso legal y política de privacidad