Torre de Babel

Diana – Mitología de la juventud

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Mitología de la juventud – Capítulo X – Diana

P. ¿Quién era Diana

R. Había tres diosas de este nombre, de las cuales la más celebre era hija de Júpiter y Latona y hermana gemela de Apolo. Era diosa de la caza, y se propuso guardar un eterno celibato.

P. ¿Desdeñó siempre los obsequios de sus adoradores?

R. No: se dice que escuchó con gusto al dios Pan, y amó tan tiernamente al pastor Endimión, que bajaba del cielo todas las noches a visitarle (1).

P. ¿Qué otras acciones se la atribuyen?

R. Transformó en ciervo a Actéon, nieto de Cadmo, porque la vio en el baño, por casualidad, y fue luego devorado por sus mismos perros.

P. ¿No tenia Diana muchos nombres?

R. Sí: se la llamaba Luna o Febe en el cielo, Diana en la tierra, Hécate en los infiernos, Lucina cuando era invocada por las mujeres que estaban de parto, Juno Pronube, etc. En los caminos de travesía se la adoraba con el nombre de Trivia

P. ¿Cómo está representada Diana

R. Como una grande y hermosa mujer, que lleva una media luna en la cabeza; sentada en un carro de oro, tirado por ciervas, vestida ligeramente, recogido el ropaje hasta la rodilla, con borceguíes por calzado, y armada de un arco y un carcaj lleno de flechas; va siempre rodeada de sus Ninfas y seguida de muchos perros de caza.

P. ¿En dónde se rindió culto a Diana principalmente?

R. Los habitantes de la Torida tenían una veneración muy particular por esta diosa, y la ofrecían en sacrificio sobre sus altares a los extranjeros que la tempestad arrojaba a sus costas. En Esparta se azotaba a los muchachos una vez al año al pié de su estatua; y en Éfeso se la erigió un templo, que fue mirado con razón, como una de las siete maravillas del mundo (2).

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(1) Algunos autores pretenden que Endimión es el primer astrólogo que ha observado el curso de la luna.

(2) Se habían empleado 220 años en edificar este magnifico templo. Estaba sostenido por 227 columnas de 60 pies de alto, presentes de otros tantos reyes. Este monumento fue quemado en la misma noche del nacimiento de Alejandro, 336 años antes de J. C. por un loco llamado Eróstrato, que cometió este crimen para inmortalizar su nombre.