Torre de Babel

Introducción al estudio de la mitología – Mitología de la juventud

 

 

    ►  Cap. II – De los dioses de Grecia y de Roma

Mitología de la juventud – Advertencia

EL conocimiento de la Mitología es esencial para todo el que quiere comprender bien no solamente los poetas antiguos, sino también los modernos. Es la llave de los autores clásicos, la fuente en donde toma el poeta las imágenes graciosas, y el artista los adornos, que hermosean sus diferentes producciones.

Existe un gran numero de obras que tratan de la Mitología; pero se convendrá fácilmente en que no hay ninguna que sea completamente adaptada a la juventud, porque todas ellas contienen muchas historias y aventuras, que son buenas para ser leídas en otra edad. Para llenar esta especie de vacío nos hemos determinado a publicar este pequeño volumen. Le hemos dado toda la extensión que permite el cuadro estrecho a que nos hemos limitado, y sobre todo hemos procurado aumentar su utilidad con numerosas explicaciones.

Mitología de la juventud – Capítulo I – Introducción al estudio de la Mitología

P. ¿Qué es la Mitología

R. La Mitología, en el sentido más lato, significa la explicación de toda doctrina fabulosa, pero su objeto es limitado comúnmente a la historia de los dioses y de los héroes de la antigua Grecia y de Roma.

P. ¿De dónde deriva la palabra Mitología

R. De las palabras griegas “Mythos” fábula, y “Logos”, palabra o discurso

P. ¿Cuál fue el origen de la Mitología

R. Su origen debe atribuirse a las causas siguientes: al deseo natural que tenia el hombre, en falta de una verdadera religión, de pagar el tributo de su adoración a un objeto cualquiera, por los beneficios que recibía; a los manejos y artificios de los sacerdotes y los legisladores; a las ficciones de los poetas; y a la ignorancia suma en que estaba la mayor parte de las naciones, en la infancia de la sociedad.

P. ¿Los griegos y romanos eran las únicas naciones que tuvieron una Mitología

R. No: los egipcios, y otras muchas naciones de la antigüedad, adoraban los cuerpos celestes, y otros objetos naturales, bajo formas y nombres diferentes, y les atribuían cierto poder y ciertas calidades; pero como sólo un número muy pequeño de obras de estos pueblos han llegado hasta nosotros, se hace menos preciso el conocer su Mitología

P. ¿No se considera a la Biblia como la fuente de donde mana la mayor parte de la historia fabulosa de los antiguos?

R. Sí: y con mucha verosimilitud. Los egipcios conocían la religión de los judíos, y parece que sus sacerdotes juzgaron a propósito el cubrir con el velo de la ficción un gran número de sucesos históricos, referidos en la Biblia, envolviendo de esta modo en la obscuridad de la fábula la historia de la creación, y de otras verdades sublimes.

P. ¿Se puede explicar de esta manera toda la Mitología de los griegos y romanos?

R. No: Los antiguos griegos, que en el origen eran los más bárbaros de todos los hombres, quedaron tan encantados de los ritos y ceremonias propios del culto de los dioses, que habían introducido en su país las colonias venidas del Egipto y de la Fenicia, que aumentaron muy pronto su número, concediendo honores divinos a todos los que se habían ilustrado, de cualquier modo que fuese.

P. ¿Cuáles fueron las consecuencias naturales de esta deificación de algunos hombres?

R. Las consecuencias naturales de la elevación de los simples mortales al rango de los dioses fueron que las acciones que se les atribuyen formaban una mezcla absurda de poder y de bajeza, que tendía a representarlos, si se tomaban sus hechos en el sentido literal, como culpables de las extravagancias más ridículas, y de los crímenes más atroces.

P. ¿Qué ventajas se sacan del estudio de la Mitología

R. Sin el conocimiento de la Mitología no se pueden comprender los autores clásicos, ni aun los escritos de nuestros propios poetas, que hacen frecuentemente alusión a las acciones supuestas de las divinidades fabulosas.

P. ¿Es pues necesario que echen mano de estas alusiones?

R. Las acciones y las bellas calidades de las divinidades paganas están pintadas tan hábilmente por los autores antiguos, y abrazan tal variedad de objetos, que abren a la imaginación del poeta una fuente inagotable de bellas alusiones y de descripciones encantadoras.

P. ¿Los artistas no tienen igualmente necesidad de conocer la Mitología

R. Sí: su estudio es indispensable a los pintores, a los escultores, y en general a todos aquellos cuyo objeto es hermosear la naturaleza y agradar a la imaginación: ella adorna nuestros palacios, nuestras galerías, nuestros techos y nuestros jardines. La fábula es el patrimonio de las artes; es un manantial perenne de ideas ingeniosas, de imágenes risueñas, de asuntos interesantes, de alegorías y de emblemas, cuyo empleo más o menos feliz pende del gusto o del genio.