Torre de Babel

Júpiter – Mitología de la juventud

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Mitología de la juventud – Capítulo V – Júpiter

P. ¿Quién era Júpiter

R. Parece que ha habido muchos de este nombre (1), pero las acciones de los unos y de los otros han sido atribuidas al hijo de Saturno y de Cibeles, a quien su madre salvó la vida y confió después al cuidado de los Coribantes (2).

P. ¿En donde nació Júpiter y en donde fue criado?

R. Nació en el monte Ida, en Creta, en donde fue criado con leche de la Cabra Amaltea, que puso después en el número de las constelaciones. Dio a las Ninfas, que le cuidaron, un cuerno de esta Cabra, llamado el cuerno de abundancia, el cual las producía todo cuanto deseaban.

P. ¿Qué hizo desde luego?

R. Declaró la guerra a su tío Titán, y puso en libertad a su padre Saturno; pero no habiendo experimentado después de parte suya sino ingratitud, le arrojó de su reino, y repartió el universo con sus hermanos. Se reservó el cielo y la tierra, dio el mar a Neptuno, y a Plutón las regiones infernales.

P. ¿Gozó tranquilamente de su nuevo imperio?

R. No: los Gigantes, hijos de Titán, le declararon la guerra, y habiendo puesto unas montañas sobre otras, amenazaron escalar el cielo; pero Júpiter ayudado de sus hermanos, y de Hércules, exterminó con sus rayos a estos formidables enemigos (3). Los principales Gigantes eran Tifón, Briáreo y Encélado.

P. ¿Las otras acciones de Júpiter fueron dignas de él, considerado como el primero de los dioses?

R. No: bien lejos de ello se le representa como quien recurrió a los artificios más reprensibles para satisfacer su extremada incontinencia. Por eso dicen que se transformó en toro para robar a Europa, en cisne para seducir a Leda, y en lluvia de oro para introducirse en el aposento de Dánae, etc.

P. ¿Cuáles son los atributos de Júpiter

R. Júpiter era adorado como el primero de los dioses de los paganos, y se le suponía el poder de gobernarlo todo a su sola voluntad.

P. ¿Cómo se representa a Júpiter

R. Júpiter es representado ordinariamente bajo la figura de un viejo majestuoso sentado en un trono, que tiene en una mano un cetro de ciprés, y en otra sus rayos; a su lado está una águila con las alas desplegadas.

P. ¿Cuál era su culto?

R. Se le tributaban los más grandes honores. Se le sacrificaban ordinariamente cabras, ovejas, y toros blancos; la encina estaba consagrada a él.

P. ¿No tenia Júpiter muchos nombres?

R. Sí: los griegos le llamaban Jove, y los romanos le dieron los sobrenombres de Herétrio, Capitolino, Máximo, Óptimo, Olímpico, etc.

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(1) Casi cada nación tenia su Júpiter; tal era Júpiter-Olímpico entre los griegos; Júpiter-Ammon entre los sibianos; Júpiter-Belo adorado por los asirios, etc. En una palabra todas las naciones paganas parecían habar adorado una divinidad, que poseía los mismos atributos bajo formas diferentes.

(2) Los coribantes eran una especie de bufones o charlatanes que habitaban en el monte Ida: se dice que hicieron tanto ruido con sus panderos, que impidieron que los gritos del niño llegasen a los oídos de su padre Saturno.

(3) En la Escritura santa, se lee que los ángeles rebeldes declararon la guerra al Ser-Supremo, lo que tiene mucha analogía con la fábula de Júpiter y los Titanes. Los Gigantes que amontonan montañas sobre montañas para escalar el cielo, denotan el poder y la ambición de estos espíritus malignos, como también lo vasto de sus proyectos.