Torre de Babel

Kant – Filosofía Moderna – Sumo o supremo bien

HISTORIA DE LA FILOSOFÍA – VOCABULARIO FILOSÓFICO

KANT

Ejercicios  –  Resumen de su pensamiento

Influencias y repercusiones

Conceptos fundamentales explicados

Sumo bien (o supremo bien)

Síntesis entre la virtud y la felicidad. Su realización última es la condición de posibilidad de la moralidad.

En este mundo la vida buena no coincide necesariamente con la vida feliz. La ética formal establece que la conducta buena no puede descansar en la preocupación por alcanzar la felicidad; sin embargo, Kant no olvida la importancia de ésta en la vida humana por lo que la introduce en el Sumo Bien. En el Sumo Bien se reúnen las dos aspiraciones humanas fundamentales, la de la virtud y la de la felicidad, y Kant creerá que ésta síntesis tiene que realizarse de alguna manera para que tenga sentido la propia experiencia moral.

La referencia al Sumo Bien le servirá a Kant para defender el postulado de la inmortalidad del alma (en algunos textos lo explica indicando que la virtud necesita de un tiempo infinito para su realización plena, y en otros porque el Sumo Bien no se realiza en este mundo y es preciso que se realice, luego nuestra alma tiene que ser inmortal para que en otro mundo pueda obtener la recompensa que merece) y el postulado de la existencia de Dios (pues sólo una entidad Absoluta puede hacer que coincidan las leyes que rigen la realización de la felicidad con las leyes que rigen la conducta moral). De la posibilidad del Sumo Bien no cabe un conocimiento estricto sino fe racional: fe porque de la verdad de estos postulados sólo cabe un convencimiento subjetivo, pero racional porque no vienen dados por exigencias de la revelación sino de la propia razón.

Hay que tener cuidado en esta cuestión pues puede parecer que Kant introduce de forma un tanto sutil la ética material en la reflexión moral; esto no es así pues el Sumo Bien no puede ser el fundamento de determinación de la voluntad (es decir, aunque nos cabe esperar ser felices y la inmortalidad, no debe ser la realización de la felicidad o el cielo lo que nos mueva) sino el deber. No se trata tanto de ser felices como de ser dignos de la felicidad.