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LA DOMA DEL BUEY – 8. Ambos, el buey y uno mismo, superados

El látigo, la soga, uno mismo y el buey, todos, se funden en la Nada.
Este cielo es tan vasto que ninguna palabra lo puede abarcar.
¿Podría un copo de nieve subsistir en el ardiente fuego?
Aquí están presentes los vestigios de los antiguos maestros.

Comentario: La vida vulgar e ignorante ha cesado. Ahora el espíritu carece de impurezas y límites. No trato de encontrar el estado de iluminación; ni permanecer allí donde no existe ninguna iluminación. Como a ninguna condición me ato, los ojos no me pueden ver. Aunque cientos de pájaros cubriesen de flores mi camino, este homenaje nada significaría para mí.

7. El buey, superado
9. Regresando a la fuente