En la filosofía aristotélico-tomista, aquello de lo cual está hecho algo, lo determinable. En una escultura de bronce la materia es el bronce, en el hombre la materia es el cuerpo. Junto con la forma, es un elemento constitutivo de las sustancias individuales y desde el punto de vista dinámico es aquello susceptible de alguna determinación o forma, por tanto una realidad potencial. Cabe hablar también de un cierto carácter relativo de lo que se considera materia: si nos fijamos en una estatua del dios Zeus la forma es Zeus y la materia el bronce; pero si nos fijamos en el bronce mismo el ser bronce es forma y la materia la materia prima (materia sin forma alguna, no perceptible por los sentidos y substrato último del cambio substancial). En el caso de los seres vivos la forma es el alma y la materia el cuerpo.