Torre de Babel

Mitología de la juventud – De los dioses de Grecia y de Roma

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Mitología de la juventud – Capítulo II. De los dioses de Grecia y de Roma

P. ¿Por qué los griegos, y después de ellos los romanos, adoptaron por su religión esta historia fabulosa?

R. Vieron por experiencia que era admirable para lisonjear la vanidad y las pasiones de los hombres, al mismo tiempo que excitaba a practicar todas las virtudes, y les inspiraba las acciones más gloriosas.

P. Habéis dicho antes que su sistema de Mitología fue adoptado para suplir al conocimiento del verdadero Dios. ¿En que fundáis esta opinión?

R. No teniendo los paganos ninguna idea de la inmensidad de Dios, creó su imaginación muchas especies de dioses y de diosas, que presidiesen en las diferentes partes del Universo, para que el hombre se creyese siempre en la presencia de alguna de dichas deidades por las cuales se le enseñaba a tener la más alta veneración.

P. ¿Añadieron los romanos alguna cosa a la Mitología de los griegos?

R. No: los romanos, en el principio de su república, estaban demasiado ocupados con la guerra y la política para pensar en la ciencias y en la filosofía; adoptaron pues sin mucho escrúpulo los dioses de las naciones vencidas, dando en general la preferencia a los de la Grecia.

P. ¿Cómo se celebraba el culto de los dioses?

R. Las ceremonias del culto de los dioses de la Grecia y de Roma eran ordinariamente celebradas por sacerdotes ricamente vestidos, que ofrecían en sacrificio animales, frutos, perfumes y en algunas circunstancias victimas humanas. Los sacrificios iban acompañados, algunas veces, de suplicas, música, danzas…

P. ¿En cuántas clases se dividían los dioses?

R. Los griegos los dividían en tres clases, es decir, del cielo, del mar, y del infierno; los romanos en dioses grandes o dioses superiores, y en dioses inferiores o de segunda clase (1).

P. ¿Cuáles eran los dioses que los romanos miraban como de primera clase?

R. Sus divinidades superiores eran doce, a saber: Júpiter, Juno, Vesta, Minerva, Marte, Venus, Diana, Neptuno, Apolo, Mercurio, Vulcano y Ceres. Algunas veces se añaden las siguientes: el Caos, Saturno, Plutón, Proserpina y Baco.

P. ¿Cuáles eran sus divinidades inferiores?

R. Sus divinidades inferiores eran tan numerosas, que la lista sola de sus nombres bastaría para llenar un volumen. Las principales eran: Pan, Jano, Eolo, Plutón, Himeneo, Momo, el Sueño, Morfeo, Harpócrates, la Aurora, Vertumno, Flora, Pomona, la Fortuna, Hygia, Hebe, el Destino, las Furias, etc., etc.

P. ¿No había otras divinidades de una clase todavía más inferior?

R. Sí: existía otra clase llamada de semidioses; eran ciertos héroes o personajes celebres, que por consideración a sus grandes virtudes o a sus bellas acciones fueron deificados después de su muerte, los principales eran Esculapio, Hércules, Jason, Teseo, etc.

P. ¿Cuáles son las divinidades que no pueden ponerse propiamente ni en una ni en otra de las clases referidas?

R. Las Dríadas, los Faunos, las Náyades, las Nereidas, los Tritones, los Lares, los Penates, la Fama, etc. etc.

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(1) Sus divinidades superiores eran llamadas Dii majorum gentium, dioses de las naciones mayores; sus divinidades inferiores, Dii minorum gentium, dioses de las naciones menores. Las primeras eran las que habían sido deificadas por los egipcios, los asirios y otras naciones celebres por su poder y sabiduría. Las segundas eran tomadas de naciones menos célebres con quienes tenían relaciones los griegos y los romanos.