Torre de Babel

Tarquinio el Antiguo, quinto rey de Roma – Historia romana

TARQUINIO EL ANCIANO – QUINTO REY DE ROMA

Desde el año de Roma 138, hasta el año 176 (espacio de 38 años)

 

Tarquino el anciano - Historia romana contada a los niños - Lamé FleuryLucioTarquino, a quien el rey Anco Marcio eligió para tutor de sus hijos, es decir para servirlos de padre después de su muerte, no era romano pues había nacido en un país que llaman la Grecia, país que estaba muy lejos de Roma, cuya historia sabréis algún día; pero como era muy rico y generoso, había adquirido muchos amigos entre los senadores y entre el pueblo, y cuando un día, que había enviado a los hijos de Anco Marcio al campo a divertirse, preguntó si querían que fuese rey, todos consintieron en ello, y puso sobre su cabeza la corona que hubiera debido recaer en los hijos del último rey.

Este rey, así como los demás, hizo también grandes guerras, pero era tan valiente y tan hábil, que batió todos sus enemigos, quienes le reconocieron por su rey y le enviaron un gran número de regalos magníficos: eran una hermosa corona de oro, una silla toda de marfil, un cetro que tenía encima una águila de plata, un manto de púrpura bordado de oro y una hermosa túnica adornada con ricos picados; todo esta era tan brillante como podéis pensar, y en las grandes ceremonias enseñaban estas grandes cosas al pueblo

Tarquino, que era magnifico y generoso, tenia con todo un gran defecto: era vano y orgulloso y no podía sufrir que le dijesen la verdad; en aquel tiempo había en Roma un hombre que suponía adivinar el pensamiento y explicar los sueños, lo que no era verdad, porque nunca han existido gentes que puedan decir la buena ventura, aunque alguna vez hayáis oído hablar de los que se alaban de tener este talento.

Este hombre, que se llamaba Accio Navio, habiendo dicho algunas veces al rey cosas que creía que nadie sabía, Tarquino le mandó matar secretamente, y el pobre adivino se arrepintió mucho sin duda de haber hablado demasiado, porque muchas veces es muy peligroso el ser hablador y decir lo que se sabe.

A propósito de este adivino voy a contaros lo que sucedió en el palacio mismo de Tarquino a la reina Tanaquil, su mujer; esta princesa, que algunas veces se divertía también diciendo la buena ventura, supo que a un niño llamado Servio, que era de una esclava, le habían visto en la cuna rodeado por una llama brillante; la reina exclamó al momento que aquel niño sería un personaje importante, lo que se verificó por casualidad, como os contaré otra vez, porque no podía saber de antemano lo que debía sucederle.

La muerte del adivino Accio, que jamás había hecho daño a nadie, dio mucha pena a los romanos y algunos se propusieron vengarse de Tarquino, que la había matado injustamente. Así sucedió que un día los hijos de Anco Marcio, que no podían perdonarle el haber tomado la corona de su padre, movieron un tumulto durante el cual fue asesinado Tarquino, y todos exclamaron que era un justo castigo por haber hecho morir a un inocente.

El rey, cuya historia acabáis de leer, se llama comúnmente Tarquino el anciano, para distinguirle de otro Tarquino del que os hablaré otra vez.